Por si quedaba alguna duda, ayer los datos del Anuario Mundial de Competitividad lo dejaron claro. La Argentina no mejora prácticamente nada con la política oficial del dólar alto. Se pasó del puesto 59° al 58°. Y esto no debe generar sorpresas porque dólar alto significa atraso tecnológico en empresas, ausencia de inversión y sin contar nada de males argentinos clásicos como falta de eficiencia del Estado, de infraestructura y de respeto a la propiedad privada.
La fuerte mejora en el desempeño económico de la Argentina
no alcanzó para aumentar significativamente la competitividad
global, ya que el resto de los puntos tomados en
cuenta para la evaluación (eficiencia gubernamental, eficiencia
empresaria e infraestructura) permanecieron en
niveles bajos.
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El estudio toma en cuenta un total de 51 países y 9 regiones, a los que clasifica utilizando más de 300 criterios. Los cuatro aspectos fundamentales son Informate más
De acuerdo con los resultados de la edición de este año, Como aspectos positivos de la Argentina, el estudio destaca la alta tasa de crecimiento de la economía, el bajo costo del nivel de vida relativo a otros países, el superávit fiscal y la estabilidad del tipo de cambio. Sin embargo, estos aspectos
Este indicador permite estimar el costo de producción promedio de bienes y servicios de los países, en el que el índice de un país surge al comparar el PBI medido en dólares y el PBI ajustado por su poder de compra.
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