Roberto Lavagna tiene experiencia en cómo controlar precios. Lo sabe por su paso por la Secretaría de Comercio en el gobierno de Alfonsín. Esta circunstancia es la que avala las versiones circulantes sobre un inminente lanzamiento de precios máximos para la carne por 90 días. Precisamente en setiembre es cuando habitualmente aumenta su precio por factores estacionales. Pero ese incremento sería aun mayor que el normal por propias medidas lanzadas por Roberto Lavagna, que lo único que lograron es disminuir la oferta de carne en góndolas. Junto con Néstor Kirchner, el ministro también mostró su poca afición a las reglas del mercado respecto de los precios con los aumentos de retenciones o amenazas de hacerlo ante la sola posibilidad de que en la plaza local se reflejen los incrementos que se dan en el resto del mundo. En algún momento, los precios tienen que reflejar su valor real de mercado. Pasará con la carne, la leche, las naftas y hasta con las tarifas de servicios públicos. Caso contrario, no se los producirá y hasta se los terminará importando a un precio mayor obviamente. La historia económica argentina tiene muchos ejemplos al respecto.
Los empresarios escucharon entonces la idea que se implementaría a pesar del rechazo que provocará una nueva intervención sobre el mercado de la carne. Los industriales frigoríficos trataron de explicarle a Tangelson y a Nebbia que la medida, calificada como «
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