…que, aunque desacelerándose en la primera quincena de enero (en especial, en carne vacuna), la suba de alrededor de 5% en la canasta consolidada de alimentos durante diciembre tiene a mal traer a varios funcionarios, y ya puso en estado de alerta a los productores. Aunque el último mes del año suele ser de firmeza habitual en los valores al consumo, por aguinaldos, vacaciones, fiestas de fin de año, etc., la hipersensibilidad del Gobierno respecto a la inflación, justifica la inquietud de varias carteras. En tal sentido, los dichos de la diputada nacional bonaerense y exasesora de Axel Kicillof durante su gestión en Economía, María Fernanda Vallejos, al sostener “Tenemos la maldición de exportar alimentos, de modo que los precios internos son tensionados por la dinámica internacional. Es imperioso desacoplar precios internacionales y domésticos, ya que los domésticos deben regirse por la capacidad de compra (en pesos) de los argentinos”, al margen de sorprender por la condición de “economista” de la legisladora, no hizo más que poner en blanco y negro lo que cree un sector del Gobierno. Pero en simultáneo, provocó una reacción en cadena a lo largo de todo el sector agroindustrial que se puso en alerta en forma inmediata, más aún después del controvertido cierre de los registros de exportación del maíz (para evitar las ventas al exterior y supuestamente así abaratar el costo interno del grano), medida que finalmente fue dejada sin efecto sin que aparentemente haya tenido ningún efecto en la dirección que buscaban los funcionarios. Por el contrario, desde la cadena agroindustrial bombardearon con datos y estudios demostrando que buena parte de la composición de los precios se debe, en realidad, a la incidencia de la carga impositiva, y a aumentos en los costos de producción, como los combustibles que caen en casada sobre toda la cadena. “El maíz representa el 21% del precio del pollo entero de precios cuidados, 13% de los huevos, 12% del pollo trozado, 10% del pechito de cerdo, 8% de la leche y 7% del asado. En tanto, el trigo representa el 13% del precio del pan. Por lo tanto, en los productos estudiados más del 80% del precio al consumidor no depende del precio doméstico de los granos”. “Esto significa que, por cada reducción del 1% en el precio doméstico del maíz, se generaría una reducción potencial del 0,21% en el precio del pollo entero de precios cuidados, 0,13% de los huevos, 0,12% del pollo trozado, 0,10% del pechito de cerdo, 0,08% de la leche y 0,07% del asado. En el mismo sentido, una reducción del 1% en el precio doméstico del trigo, provocaría una reducción potencial del 0,13% en el precio del pan”, explica detalladamente el estudio Del Campo a la Góndola, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Mientras, tanto en Gobierno, como entre los privados, el pase de facturas está a la orden del día, y seguramente va a tener varias derivaciones tanto entre quienes no logran equilibrar los precios, como para quienes sostienen que con “estos valores de materias primas (granos por ejemplo), no se puede cumplir con el compromiso de los “precios cuidados”.

Dejá tu comentario