Promete el gobierno mantener plazos fijos en bancos y no tocar acciones en empresas
Para enfrentar las fuertes críticas de la oposición y la desconfianza que se instaló entre los inversores, desde el gobierno procuran dar señales respecto de cómo se manejarán los futuros aportes y lo ya acumulado si se avanza en la reestatización del sistema jubilatorio. En ese sentido, indican que no saldrán a desprenderse de las acciones que poseen las AFJP en empresas cotizantes. Prometen que el desarme de esas posiciones se hará en un plazo de cinco años. Tampoco retirarán los $ 7.000 millones que los fondos de pensión poseen en plazos fijos de bancos privados. Un retiro masivo de esos fondos sólo elevaría más las tasas y aumentaría el nerviosismo. Los ingresos futuros, promete el gobierno, serán repartidos entre el Banco Nación y entidades privadas. Y se volverá de inmediato a invertir en fideicomisos financieros para no afectar el mecanismo de créditos para consumo. También se contratará a una de las grandes firmas de consultoría para que monitoree el uso de los fondos. Pero no será sencillo creerle al gobierno sobre el manejo pulcro de estos millonarios recursos luego de dos años de manipulación de datos de inflación y de haber intentado varios manotazos a las reservas para pagar deuda.
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También se buscará que los controles sobre la forma en que se manejan los recursos -unos $ 15.000 millones por año que aportan los ahora afiliados y unos $ 90.000 millones ahorrados en 14 años- «sean exhaustivos». En ese sentido, dejaron trascender que nombrarán a una de las consultoras de las denominadas «Big Four» -como Pricewaterhouse, Deloitte y KPMG- para que realice un control profundo de todo lo que se hace con estos recursos.
Las dudas de los inversores sin innumerables. La mayor queja es que esta medida implica un golpe mortal para el mercado de capitales argentino. «No lo vemos así. Y además el sistema de capitalización no se creó para que la Bolsa sea más grande. Si alguien lo entendió así es una locura», enfatizaron desde la ANSeS.
Se desconfía, además, que la mayor parte de los fondos terminen aplicándose a las necesidades del Estado, como pago de la deuda o el financiamiento de la obra pública. Uno de los puntos más controvertidos pasa por determinar qué empresas podrán colocarle bonos a la ANSeS y cuáles quedarán afuera. O incluso si algunas provincias o distritos pueden resultar perjudicados o beneficiados por esta asignación de fondos, en relación con la simpatía que generen en el gobierno.




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