En una presentación ante 70 personas, el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, criticó la actitud del presidente Néstor Kirchner de pronosticar el precio del dólar en torno de los $ 3. «Es un enorme disparate hacer proyecciones sobre el tipo de cambio», aseveró el jefe de la autoridad monetaria. Sus palabras trascendieron inmediatamente y poco antes del cierre de los mercados llegaron incluso a circular versiones sobre posibles renuncias. Prat-Gay también fue crítico con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, por los reiterados avances de éste sobre funciones del Banco Central. En realidad, lo que hizo Prat-Gay fue salir a defender la independencia del Central en momentos en que ésta más jaqueada se encuentra por un decreto firmado por Eduardo Duhalde el viernes último: se le da a Lavagna poder para efectuar la crucial reforma del sistema bancario. A última hora, el Banco Central salió a aclarar los dichos de Prat-Gay, quien inclusive mantuvo contactos telefónicos con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, intentando minimizar el episodio. En realidad, debió prever que, pese a que se hablaba en un encuentro privado, sus palabras iban a trascender y tomar repercusión, más allá de lo justificado de sus afirmaciones. Lo más serio de fondo no es el conflicto con el Presidente por las estimaciones sobre el dólar -algo que en Brasil también le sucedió a Lula cuando intentó fijar oralmente el valor de la divisa-sino los reiterados conflictos entre Economía y el Central. El país en los últimos doce meses tuvo tres presidentes diferentes en una entidad que debería tener estabilidad por seis años: Mario Blejer, Aldo Pignanelli y Alfonso Prat-Gay.
Estas declaraciones también significaron un tiro por elevación al ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien asimismo se manifestó en varias oportunidades a favor de un dólar a $ 3.
Justamente, un decreto que se conoció el lunes de esta semana generó una polémica entre Lavagna y Prat-Gay, al crearse una Comisión de Reesctructuración del Sistema Financiero, que estará integrada por tres miembros de Economía y tres del BCRA. Este nuevo ente fue considerado como una injerencia del Palacio de Hacienda en una órbita exclusiva de la autoridad monetaria.
Prat-Gay disertó por la mañana en un desayuno organizado por la Fundación Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
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