A seis meses de la apertura de líneas de préstamos hipotecarios para inquilinos, apenas se cumplió el 10 por ciento de las expectativas oficiales: de las 3 mil líneas que el Banco Nación previó colocar en marzo próximo, hasta ahora se pusieron 290.
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La iniciativa, lanzada en agosto de 2006 en Casa de Gobierno, apuntó a que inquilinos de Capital Federal pudieran adquirir la vivienda a través de un préstamo con cuotas similares al valor de monto mensual que pagaban por el alquiler.
"Es que hubo muchos casos en que las cuotas del préstamo con las del alquiler no coinciden", explicó Julio Gutiérrez, director del Banco Nación, en declaraciones radiales.
Las principales trabas que encontraron los interesados en esa herramienta financiera fueron los requisitos exigidos por los bancos y los ingresos mínimos requeridos.
En este sentido, Gutiérrez comentó que la persona interesada en obtener un crédito de hasta 100 mil pesos, es decir el valor promedio de una propiedad en Capital Federal, "cada familia debería tener un ingreso de 3 mil pesos o más".
Se calcula la cuota para el préstamo debiera rondar el 25 por ciento del ingreso, cifra a la que no siempre se alcanza.
Otros requisitos algo agotadores son las sucesivas exigencias de sellados oficiales en los contratos y la cantidad de recibos de pago que den cuenta del alquiler, además de la documentación personal sobre los ingresos.
Según datos publicados en un matutino porteño, el Banco Francés entregó hasta el 29 de enero un total de 61 préstamos con un promedio de 136 mil pesos.
Asimismo, tiene 126 solicitudes aprobadas mientras que 657 personas que se mostraron interesadas aún deben presentar la propiedad que quieren adquirir.
Paralelamente, el Banco Hipotecario precisó que el 52 por ciento de los receptores del crédito, alquilaba esa misma propiedad que compró.
Para la titular del Centro de Educación al Consumidor, Susana Andrada, el anuncio de esas líneas "fue un lanzamiento mediático que no resuelve el problema habitacional de la clase media que sufre un fuerte atraso en sus salarios", sostuvo en declaraciones a un matutino.
Por su parte, su colega de la Asociación de Consumidores y Usuarios (Adecua), Sandra González, indicó que "los inmuebles subieron tanto desde la devaluación que pagando una cuota igual al alquiler casi nadie puede comprar una vivienda".
"No es que se haya fracasado, sino que hubo muchos casos en que el monto de la cuota del alquiler no correspondía con la del crédito hipotecario" al esperado, analizó el director del Banco Nación.
Es que los valores de las propiedades suelen superar la estimación del inquilino porteño.
De hecho, Capital Federal fue la zona en la que más se encarecieron los alquileres luego de la devaluación del peso, aún a pesar del boom de la construcción que continúa desde hace tres años.
En este sentido, Gutiérrez aconsejó "equilibrar la oferta con la demanda", porque si bien se está construyendo una relevante cantidad de departamentos en la ciudad, "no hay mucha gente que los pueda comprar".
Según el funcionario, este fenómeno no se da en el interior del país, donde "hay propiedades con valores mucho más baratos que en Capital".
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