El titular del BCRA, Martín Redrado, habló ayer de «La tormenta perfecta» por la delicada
situación que atraviesan los mercados internacionales.
«Hay que desarrollar un mercado financiero en moneda local de largo plazo para alcanzar el crecimiento sostenido.» Así lo sostuvo el presidente del Banco Central, Martín Redrado, ayer en su discurso en el seminario «Los retos del desarrollo en América latina», organizado por el BCRA y la Corporación Andina de Fomento (CAF).
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De esa manera, frente al escenario en el que el gobierno tiene virtualmente cerrados los mercados internacionales (excepto Venezuela, pero a tasas superiores a 15%), Redrado resaltó la necesidad de reducir la dependencia de los centros financieros.
Consideró que «los organismos multilaterales de crédito podrían acelerar ese proceso emitiendo en monedas de los países emergentes». Así lo hizo Uruguay hace tres meses con la emisión de un bono en pesos uruguayos por alrededor de u$s 100 millones (indexados por la inflación del país vecino, algo difícil de lograr en la Argentina por la poca credibilidad del INDEC) respaldado por el Banco Mundial.
Redrado agregó además que las perspectivas económicas de la Argentina «son diferentes comparadas con otras etapas de turbulenciasfinancieras» y destacó que «por primera vez, no estamos en el epicentro de una crisis».
Sobre la situación en los países desarrollados, el funcionario recordó la película «La tormenta perfecta», por «la conjunción, por primera vez en la historia económica, de tres factores que se dan al mismo tiempo y en un mismo momento en el mundo industrializado». Puntualizó que se despliega en el Norte «un proceso de recesión, ya que los números que manejamos nos muestran crecimientos negativos en el Hemisferio Norte; una creciente inflación; y una crisis financiera como hacía mucho tiempo no se veía en nuestra historia».
A continuación, los principales puntos de su discurso:
Sobresale el avance en la desdolarización de la economía y la reducción de las vulnerabilidades. El desarrollo de los mercados de deuda en moneda local suele estar asociado con un mejor manejo de pasivos.
A los efectos de profundizar un mercado en moneda local de largo plazo, la reducción de la volatilidad macroeconómica tan típica de nuestros países es, sin dudas, una precondición.
Los países deben tener solvencia fiscal, robustez y consistencia monetaria, regímenes cambiarios flexibles, reducción en la deuda externa y en los descalces de moneda, dinamismo comercial y acumulación de reservas internacionales para enfrentar los shocks externos.
Mientras existen signos claros de desaceleración en los países desarrollados, los países latinoamericanos continúan creciendo a tasas considerables, en base a una demanda interna dinámica.
La región está superando el tan conocido pecado original que la caracterizó a las últimas décadas, emitir deuda en dólares, por ejemplo, reduciendo su exposición a variaciones de la moneda extranjera.
Para alcanzar el crecimiento económico sostenido en la región es el desarrollo de un mercado financiero en moneda local de largo plazo y esto tiene implicancias tanto a nivel microeconómico como macroeconómico.
Resulta fundamental el desarrollo de una curva de rendimientos en moneda local que refleje el costo de oportunidad de los fondos para distintos plazos. Representa una fuente de fondeo más estable para el sistema, promoviendo el financiamiento a plazos más extendidos.
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