7 de marzo 2002 - 00:00

Relativizó Grossman el apoyo de EE.UU.

La presencia de Bush a Perú, el próximo 23, está cargada de diferentes connotaciones. Es que se abrió la posibilidad de que ambos gobiernos comiencen a negociar, discretamente, la asociación de Perú al NAFTA. Una chance similar se había abierto para Uruguay, con consecuencias inquietantes para el Mercosur: el país sería calificado como "investment grade" e invitado a participar del bloque del Norte. Ese proceso se demoró por la contaminación de la crisis bancaria argentina sobre la plaza de Montevideo. En ambos casos la tendencia parece igual: Bush pretendería "pinzar" países pequeños en Latinoamérica, para luego atraer a los de mercados mayores para el ALCA.

Marc Grossman, el jefe de la misión que envió George W. Bush a la Argentina y Brasil y que se entrevistó con Eduardo Duhalde el martes pasado, acotó ayer con varias condicionalidades el apoyo que ofrece su país. En una conferencia de prensa, Grossman dijo que «una vez que se comprometa a un plan sólido y sustentable, apoyaremos la asistencia a la Argentina a través de las instituciones financieras internacionales». El mismo requisito puso el funcionario, que es el secretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado, cuando le preguntaron si las empresas de su país mantendrían sus inversiones en la Argentina y si, eventualmente, las ampliarían: «Queremos apoyar a las empresas estadounidenses que se encuentran establecidas aquí. Y si existe un plan económico sólido y sustentable, creemos que los inversores estadounidenses van a volver y van a tener un interés renovado».

Tanto por sus declaraciones como por su viaje mismo, Grossman moderó la contundencia que el gobierno le había dado a su apoyo después de la reunión con Duhalde. Por un lado, y como puede leerse en sus dichos, cualquier ayuda se promete «ad referendum» de un programa que todavía no se da por seguro. Por otro lado, la visita del funcionario (a quien acompañaron Joanna Wallace, del Consejo Nacional de Seguridad, y Kristen Forbes, del Tesoro) tiene un tono compensatorio, igual que la que iniciaron ayer en Brasil. Sucede que el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, viajará a tres países de Latinoamérica durante marzo y la Argentina no figura en la lista. Bush estará en México (el 22), Perú (el 23) y El Salvador (el 24). La visita a Lima tiene significación especial: serviría para comenzar, aunque sea de manera informal, las negociaciones para aproximar al país al NAFTA, ahora que el gobierno peruano es uno de los más simpáticos de la región para Washington: no sólo por su presidente Alejandro Toledo; también por su ministro de Economía y Finanzas, Pedro Pablo Kuczynski.

La misma expectativa respecto de acelerar la asociación comercial con el bloque del Norte dominó al gobierno del Uruguay hace tres meses: el país sería calificado «investment grade» y comenzaría a negociar también una asociación comercial. La crisis bancaria que se desató en Montevideo como consecuencia de la que se registra en la Argentina puso en suspenso ese proceso, para amargura de Jorge Batlle.

Frente a estas aproximaciones, todavía de bajo perfil y dirigidas a países «chicos», la visita de Grossman a Buenos Aires y Brasilia tiene el sentido principal de no desairar a países importantes de la región. Sus declaraciones también merecen ser matizadas porque si bien los más optimistas del gobierno las entienden como un apoyo ostensible, hay quienes la ven también como una suerte de ultimátum. En otras palabras, el gobierno americano le habría dicho a Duhalde, de manera contundente y durante una visita dedicada exclusivamente a ese fin, que recibirá apoyo de Washington siempre y cuando el programa argentino tome una dirección de racionalidad económica. Emitido el mensaje, ahora toca a Duhalde mover las piezas.

Vale la pena por eso repasar las declaraciones de Grossman, ayer, en Buenos Aires:

•«Una vez que la Argentina cuente con un programa económico sólido y sustentable, Estados Unidos estará listo para ayudar. Es importante que las conversaciones entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional vayan bien esta semana.»

•«Queremos apoyar a las empresas estadounidenses que se encuentran establecidas aquí. Y si existe un plan económico sólido y sustentable, creemos que los inversores estadounidenses van a volver y van a tener un interés renovado.»

Grossman se refirió también al requisito de la visa para ingresar a los Estados Unidos y buscó ser alentador:
«Es posible que en algún momento se pueda volver a prescindir de la visa».

Sobre el voto en la UN referido a los derechos humanos en Cuba, el funcionario puso énfasis en que no se interprete la posición argentina como una señal de alienamiento cínico sino como «una nueva oportunidad para defender los principios que compartimos».

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