13 de marzo 2002 - 00:00

Se complica acuerdo con las empresas privatizadas

Hasta ayer, las empresas privatizadas no habían sido convocadas por el gobierno para el plenario, que, según dijeron voceros del Palacio de Hacienda la semana pasada, se realizaría entre mañana y pasado para iniciar formalmente el proceso de rene-gociación de los contratos.

Según trascendidos confiables, la reunión se habría postergado nuevamente y se concretaría la semana próxima.
Hay quienes afirman que la comisión renegociadora que preside el secretario legal y administrativo de Economía, Eduardo Ratti, no terminó de elaborar el cuestionario que se entregará a las empresas para que formulen un «planteo inicial de daños» que les ocasionó la devaluación.

Sin embargo, entre las compañías circula cierta convicción de que el gobierno no puede iniciar las negociaciones mientras tenga una situación cambiante todos los días en lo que se refiere al tipo de cambio y al alcance de la devaluación.

Así, por ejemplo, si el fin de semana pasado podía creerse que las petroleras no volverían a subir los combustibles porque ya habían trasladado en parte significativa el impacto de la devaluación, ayer, cuando el dólar rozó el nivel de $ 2,50, esa expectativa empezó a desmoronarse.


Si no hay un precio cierto de los combustibles, el gobierno no puede sentarse con las distribuidoras gasíferas para intentar que pacten con las petroleras un valor moderado para el gas en el invierno. Y esto es así porque el precio del gas en boca de pozo siempre tiene como referencia el valor de los combustibles sustitutos (gasoil y fueloil).

Si no hay precio para el gas a un mes y medio de que empiecen a regir las llamadas tarifas de invierno, tampoco puede haber precio de la electricidad, cuyo costo depende en parte de ese fluido y también, en cierto monto, de los combustibles líquidos en los días de más bajas temperaturas.


Aunque las tarifas de gas y de electricidad son las que tienen mayor complejidad y urgencia para ser renegociadas por la proximidad del invierno, en los otros servicios la incidencia de la variación del tipo de cambio en el endeudamiento externo y en los insumos importados, así como las subas de los precios internos, también complican la negociación.

La comisión renegociadora y hasta las propias empresas privatizadas no pueden hacer por el momento un diagnóstico económico para tomar decisiones ni, mucho menos, para determinar cuál debería ser el ajuste en las tarifas para que las compañías puedan recuperar parte de los ingresos perdidos con la pesificación de las tarifas y mantener niveles mínimos de calidad en la prestación de los servicios.

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