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El enojo, según se cree, se habría orientado especialmente a las empresas CMS y Petrobras (en la parte correspondiente a la ex Pérez Companc que es dueña de Genelba) que serían las más renuentes al proyecto oficial de destinar las acreencias acumuladas entre enero de este año y diciembre de 2006 (unos 450 millones de dólares) para construir dos centrales térmicas en la zona central del país.
En fuentes oficiales, se cree que alguna de esas empresas dejó circular el rumor de que se creará un cargo tarifario para instalar las nuevas usinas. La propuesta del gobierno a las generadoras es pagarles los costos variables por producir electricidad, y destinar 65% a 70% del resto de los ingresos al fondo para las nuevas centrales.
La confusión se originó en una resolución (la 956, del viernes pasado). En esa norma, se establece que si una generadora firma contratos para vender la energía, el porcentaje de 65% a 70% que se les está requiriendo para el fondo, se calculará sobre los contratos que existían en el trimestre mayo-julio de este año.