• Suben boleto del transporte: promedio más de 20% en enero.
• Reducen 30% el presupuesto de las obras en la provincia.
• Aplicaron ayer retenciones de 10% a las exportaciones mineras.
Sabido era que desde el 28 de octubre hasta el 10 de diciembre, el gobierno iba a anunciar todas las medidas negativas. Fueron acumuladas a lo largo del año para evitar su impacto en las elecciones y se vienen anunciando de manera tal de dejarle zona (económica) liberada a Cristina de Kirchner. Primero fueron las retenciones del campo, luego las del petróleo y sus derivados. Le siguió la orden presidencial de bajar de 50% a 38% el incremento del gasto público. Incluso dos altos funcionarios les anunciaron a intendentes el fin de fiesta para la obra pública. Ayer fue el turno del transporte de pasajeros con incrementos para colectivos, subtes, trenes y premetro que alcanzan hasta 28%. Sugestivamente los generosos subsidios a las empresas se mantendrán. Hay partidas siempre intocables para el interés oficial. También ayer trascendió que en la Aduana ya se les está reteniendo 10% a las empresas mineras por sus exportaciones aun a pesar de que no hubo anuncio oficial y, para peor, tampoco una norma que lo disponga. Sólo bastó una orden del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Restan tres días hábiles para la asunción de Cristina de Kirchner, y por lo tanto se está cerca del pitazo final para el anuncio de medidas de ajuste, con lo que ya se le habría despejado el camino para la luna de miel en sus primeros días como presidente. En base a esta filosofía, podría descontarse que o bien es inminente el anuncio de suba de tarifas o bien no las habrá en el corto plazo. Lo que está claro es que no será en los primeros meses de gestión de la primera dama que se hagan este tipo de anuncios.
El Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido, difundió ayer la resolución 1170, por la cual se dispone un nuevo cuadro tarifario para el autotransporte público de pasajeros, subterráneos y trenes urbanos en Capital Federal y Gran Buenos Aires, que regirá desde el 1 de enero próximo, y que según fuentes oficiales, significará una suba promedio de 20%.
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Por esta medida, el boleto mínimo en colectivos pasará de $ 0,75 a $ 0,90 con un incremento de 20%, el de subterráneos aumentará de $ 0,70 a $ 0,90 (28,6%), el de premetro subirá de $ 0,50 a $ 0,60 (20%) y el pasaje mínimo en tren irá de $ 0,55 a $ 0,65 lo que implica un alza de 18%.
Un dato a considerar es que el transporte recibió desde la salida de la convertibilidad permanentes aumentos en los ingresosa través del subsidio del Estado para gastos corrientes, gasoil e inversiones de capital en el caso de los ferrocarriles. Esto creó una diferencia singular con las otras empresas privatizadas que recién a partir de principios de este tuvieron en algunos casos, subas de tarifas para los segmentos no residenciales.
Sospecha
Según los considerandos de la resolución, «las mejoras constatadas durante 2006 respecto del salario real de la población, acompañadas por una marcada caída de los índices de desocupación, permitirán que parte del déficit de cobertura de los costos de explotación de los servicios de transporte urbano y suburbano sean atendidos mediante la reestructuración de sus niveles tarifarios».
La medida destaca que, de no ser atendido mediante otra fuente de ingresos, «el déficit en la cobertura de los costos de explotación en que se incurre para prestar los servicios de transporte público», requeriría «un incremento de la asistencia otorgada» con recursos presupuestarios. Esta afirmación permite sospechar que no es cierto que, merced a las subas, el Estado podrá disminuir los subsidios en $ 600 millones.
Según la resolución, las nuevas tarifas «tienen carácter provisorio a la espera de la conclusión del proceso de renegociación y expresan el precio final al público usuario, incluyendo el IVA».
Antes de que conociera la norma, la entidad que nuclea a empresas de colectivos dijo que el boleto mínimo en Capital Federal y Gran Buenos Aires debería subir de $ 0,75 a $ 1 y mantenerse el actual sistema de subsidios, o bien llegar a un valor de $ 2 y que se eliminen las compensaciones al gasoil que reciben de parte del Estado (es decir, no todos los subsidios).
Según los empresarios, «los subsidios sumados a un boleto mínimo de $ 0,90 apenas alcanzaría a hacer frente a los aumentos salariales, quedándoles pendiente una mejora en la rentabilidad».
Por su parte, el defensor del pueblo, Eduardo Mondino, dijo que se está otorgando «un premio a la ineficiencia». «¿Alguien se imagina razonable que los chicos que viajan en los techos de un tren deban pagar 20% de incremento?», se interrogó el funcionario.
Mondino dijo que «este sistema de transporte de pasajeros,tanto urbano como interurbano, presenta un cuadro de absoluta crisis de tipo institucional, funcional y estructural».
Falta de control
Consideró que al fuerte incremento de la demanda y a la falta de respuestas de los empresarios del transporte se suma una «absoluta falta de control por parte del organismo responsable de ese control».
Mondino sostuvo que «un incremento autorizado en las actuales condiciones en que se prestan los servicios de trenes, ómnibus y subtes implica lisa y llanamente recompensar a la inoperancia de los ineficientes».
También destacó que «es imprescindible saber de antemano cómo se mejorará la calidad, cuál es el plan de inversiones a futuro. Van a conceder 20% a un sector que lleva años sin renegociar sus contratos de concesión y que va a recibir prácticamente $ 2.700 millones en subsidios cuando concluya este año».
En cuanto al argumento de las empresas respecto de que las tarifas estuvieron congeladas durante siete años, Mondino indicó que «desde un comienzo y hasta hoy el transporte público de pasajeros ha sido subsidiado».
«Esto implica que la falta de incremento tarifario estuvo siempre compensada», sostuvo , y concluyó que «en estas condiciones hay que hacer cumplir la ley, empezando por las propias normas dictadas por el Estado».
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