Todo pintaba para seguir por la misma senda del día anterior, solamente pendiente saber: a qué rango llegaría el descenso esta vez. Pero, según circuló la versión, al parecer los operadores del Norte «descubrieron» ciertas gangas en precios de papeles menores, y de ciertos rubros, como para compensar la caída de otros grandes y hasta producir un vuelco en la tónica del día. A raíz de ello, los mercados extranjeros una bocanada de oxígeno, en la segunda mitad de la rueda, y los signos cambiaron de color.
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Al cierre de Buenos Aires, el Dow Jones estaba con mejora de 1,3%. El Bovespa asumió el cambio con entusiasmo -y necesidad- para marcar al índice con más de 5% de repunte. Un nivel que distó mucho de resultar el de nuestro recinto. El Merval clásico supo perforar el piso de los mil puntos, llegar a un mínimo de «965» y siendo un peligroso camino a males mayores.
Lo que pudo anotarse como mejor «logro» para el estado local, fue el haber remontado de ese piso resbaladizo y retornar sobre la frontera. En el impulso trepó a «1.020» puntos y quedando en «1.016», en el cierre.
Diferencia muy modesta, 0,75% tan sólo, en las dos versiones del indicador.
Los negocios
El volumen se mantuvo parejo, inclusive con un poco más de órdenes, hasta superar los $ 67 millones de efectivo en acciones. Ante la contracción en papeles públicos, con tal suma las acciones alcanzaron a cubrir hasta 25% de los totales girados en la Bolsa, las diferencias no avalaron el repunte, con «16» títulos con alzas y un total de «31» con nuevos descensos. Lo que suele pasar en un mundo bursátil convulsionado: donde se chocan entre sí las señales, sin dar ninguna muestra definitiva. Algo mejor que lo presumido en el comienzo, poco en relación al resto de los mercados, la posibilidad de tomar más aliento hoy. Y la Bolsa, espera.
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