El monstruo de la inflación, uno de los azotes de América latina en la «década perdida» de 1980, golpeó de nuevo a la región en mayo y amenaza con seguir arrollando el resto del año, erigiéndose en un freno para el crecimiento económico.
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De México a la Argentina, sin perdonar a ningún país de la región, el mal desatado por el precio récord del petróleo y el alza de los alimentos mantiene preocupados a los gobiernos, que discuten las dosis de un amargo remedio para controlarlo: el endurecimiento monetario y la reducción del gasto público.
En Brasil, el referencial Indice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) alcanzó su máximo nivel desde 1996 para un quinto mes del año, al subir 0,79% presionado por los alimentos. El Banco Central advirtió que seguirá subiendo las tasas de interés durante el tiempo que sea necesario.
Presiones
El precio del arroz, esencial en la dieta de los brasileños, subió casi 20% el mes pasado, y en San Pablo, principal ciudad del país, la inflación llegó a 1,23%, el mayor avance desde febrero de 2003.
Las presiones inflacionarias llevaron al Banco Central a subir la tasa de interés de referencia en un punto porcentual desde abril, y los economistas esperan que el endurecimiento monetario se prolongue, e impacte así en la actividad económica.
En México, los precios al consumidor bajaron 0,11% en mayo pero quedaron encima de lo esperado y la inflación en los últimos 12 meses trepó a 4,95%, su mayor nivel desde diciembre de 2004, alejándose de la meta del banco central de 3% con una tolerancia de un punto porcentual. En la segunda economía latinoamericana, la inflación anual fue alimentada en mayo en gran parte por el índice subyacente, considerado un mejor parámetro para medir la evolución de los precios porque elimina volatilidad, y que subió a 0,50 por ciento por el alza en los precios de alimentos.
En la Argentina, donde sólo el gobierno cree en los índices oficiales sospechados de manipulación, los precios al consumidor subieron 0,6% en mayo, según la agencia estatal de estadísticas. Pero dirigentes opositores, asociaciones de consumidores y analistas consideran que la inflación real es de más del doble a la reportada oficialmente, calculada en base a una metodología que no mide precios de rubros clave en los gastos de los consumidores. El Banco Central de Colombia se debate entre subir las tasas para contener la inflación, y la presión política para bajarlas y frenar la desaceleración económica, mientras crecen las expectativas de inflación hasta 5,92% anual.
En Perú, en tanto, la inflación en mayo fue de 0,37%, ante 0,15% en abril y por encima de lo esperado por analistas.
Venezuela, por su parte, sufrió una disparada de los precios y la inflación alcanzó 3,2%, ante 1,7% en abril, lo que llevó al Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) a un acumulado de 12,4% en los primeros cinco meses del año.
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