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16 de agosto 2007 - 00:00

Se ha comenzado a hablar de un crac

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Para hacerla corta, basta con decir que el mercado (en este contexto, mercado son básicamente los inversores institucionales más grandes) pasó esperando que la Fed hiciera sentir su presencia (los u$s 7.000 millones que " inyectó", son "monedas") y cuando ya era evidente que esto no iba a ocurrir, los precios de las acciones se desplomaron (el Dow retrocedió 1,29 por ciento a 12.861,47 puntos). Como estrategia -buscar que el mercado decante solo y aparecer recién al final, cuando es seguro que su accionar servirá de algo-no es mala, aunque pone en evidencia que a) hubo un error de cálculo y los intentos hasta ahora para estabilizar los precios han fallado, b) Bernanke piensa que dispone de muy pocas balas o c) en la Fed no tienen la más remota idea sobre cuál es el camino a tomar.

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La última alternativa -seguramente quien lee esto piensa en otras tanto o más validas-puede sorprender un poco, pero tiene que ver con que la actual crisis, a diferencia de otras (México, Rusia, LTCM, Argentina, etc.), no tiene "un" culpable sino que es el resultado de un sistema de "reparto de riesgos" que se vino construyendo en los últimos años y que simplemente está demostrando no ser tan perfecto como afirmaban sus seguidores. Hay quien, necesitado de no asumir su propia responsabilidad, intenta apuntar a alguno de los 10.000 hedge funds en actividad, pero la verdad es que recién a partir de mañana éstos deberían comenzar a reducir sus carteras para cumplir con los rescates (no olvidar que un mes atrás se decía que la crisis estaba contenida a los créditos "subprime"). Otros apuntan a la acumulación de circunstancias casi banales, como el consejo de Merrill Lynch de vender las acciones de Countrywide Financial (olvidan que otras casas de Bolsa aconsejan comprarlos), cuando suelen ser hechos mucho más sutiles (como la decisión de la ciudad de Cleveland de no aceptarle más cheques a Countrywide), lo que mina día a día la confianza de los inversores.

Estamos a las puertas de la que podría ser la primera gran crisis financiera del siglo XXI y perder el tiempo buscando culpables -culpables somos todos-es, en el mejor de los casos, tonto.

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