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27 de septiembre 2006 - 00:00

Se maltrata demasiado a ahorristas chicos

Lo imponen la tecnología moderna bancaria y el menor grado de seguridad pública como para andar moviendo dinero en el bolsillo. Pero entre las computadoras, la comodidad de la telefonía móvil y el riesgo de ser asaltado a la salida de una institución con efectivo ("salidera"), la realidad actual es que el ahorrista pierde plata. Le sucede al pequeño y mediano, no al capaz de usar formas de inversión más sofisticadas con capitales mayores a 100.000 pesos. Abajo de eso, no se recupera ni la inflación anual. O sea que se ahorra para poder comprar menos, al cabo de 12 meses. Y eso que hay una "inflación oficial" que el Estado mide mensualmente en base a productos con más alzas que los que tiene congelados. Son los servicios ( peluquería, entretenimiento, uso de profesionales médicos o abogados privados, las prepagas, turismo, el cable televisivo, los seguros del auto, el valor de la ropa, alquileres cuando se renuevan, etcétera). Un ciudadano común puede, por caso, comprar igual cantidad de pan o de leche ahora o al cabo de un año porque le dan los bancos "casi" el equivalente a inflación oficial en intereses por los "precios controlados" por el gobierno. Pero si hoy puede con determinado monto veranear 20 días, dentro de un año podrá sólo 18 porque el turismo está en "precio libre". Se está exagerando con el ahorrista chico o mediano. No se lo quiere con dinero en ventanilla. Lo desalientan y le pagan menor tasa. Lo llevan a "cuentas de ahorro" no simples de abrir de tal manera que cuando deposita allí quede desalentado de ir a una entidad financiera distinta aunque le pague más interés. Hay excepciones -sobre todo en grandes bancos- pero, en general, se está maltratando al ahorrista aislado a veces hasta por proximidad a la sucursal. Se especula demasiado con que un ciudadano simple, con algún dinero ahorrado, le va a colocar al sistema doméstico dólares a 1,50% anual por temor a que si lo tiene en su casa se lo roben o porque no le es fácil operar con el exterior cuando en Estados Unidos la colocación más segura del mundo, en bonos del Tesoro, a dos años, le paga 4,70% anual. La gente común no sabe ni siquiera que le es casi gratis enviar dólares al exterior porque abunda el ingreso de capitales. También es cierto que es elevada la inmovilidad de los depósitos en dólares (se llama "encaje bancario") que la autoridad les impone a los bancos porque todas las políticas oficiales en el campo económico-financiero siguen siendo erráticas. No obstante, hoy se está atentando contra el ahorro que es igual a la inversión. Claro, como la inversión es escasa, el ahorro del hombre común interesa poco.

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El plazo fijo cambió, pero mantiene seguidores. Hoy la mayoría de los que ahorran a plazo en los bancos tiene más de 50 años. Los siguen en cantidad los mayores de 40 años. Se estima que casi 70% de los ahorristas individuales son mayores de 40 años, según las estadísticas que manejan los bancos.

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La gente de menos edad no es ahorrista frecuente de plazo fijo. Tampoco a esa edad es común disponer de ahorro frente a tantas necesidades de consumo de los jóvenes. Lo hacen por alguna razón puntual o eligen inversiones con más riesgo y sofisticación. Es natural. Los mayores privilegian la seguridad sobre la ganancia, porque se acerca su retiro. Los más jóvenes tienen más años para ahorrar y por eso asumen riesgos.

Hay un segmento entre los de más edad al que le cuesta regresar al banco y guarda sus dólares tras tanto «corralito» y « corralón», aunque la mayoría de los depósitos los hizo devolver la Justicia en su real valor en dólares. A los bancos no les interesa en esta época captar dólares y por eso las tasas que pagan por plazos fijos en divisas no excede 1,50% anual (por los mismos dólares colocados con superseguridaden bonos del Tesoro de Estados Unidos se podía ganar hasta hace pocos días 5,50% anual, o sea 4% más que aquí) Los maduros de hoy eran jóvenes en los 80, cuando las tasas superaban ¡10% mensual, más de 120% anual! La diferencia entre las pizarras era tan amplia que caminaban el microcentro con el dinero en el bolsillo para hacer la fila en la ventanilla del banco elegido. Todas las distintas colocaciones eran publicadas en exclusividad por Ambito Financiero y ahorraba desgaste de suelas.

Hoy caminar con dinero en efectivo es impensado por la seguridad y también porque existe la banca electrónica.

Antes, el ahorrista depositaba en el banco que más le gustaba y ahorraba a sólo 7 días, por lo general. Ahora, la diferencia de tasas es mínima, por eso las entidades buscan diferenciarse ofreciendo además de los plazos fijos clásicos, otros donde se puede retirar el interés cada mes, o con tasa flotante y hasta con pago en especies como computadoras, home theatre o plasmas (ver nota aparte).

Tampoco existe la fila frente a la ventanilla: más de 75% de los depósitos se hace por la red pasandofondos de la cuenta corrientea plazo fijo, ya sea usando Internet o cajeros automáticos. Los que no dominan la computadora lo hacen a través del teléfono con un código de seguridad y tan sólo un porcentaje muy bajo de ahorristas va al banco. El uso electrónico ata al ahorrista más a un banco que cuando con dinero efectivo lo variaba más fácilmente y lograba mejores rendimientos.

  • Inversión lógica

    Con una inflación más apaciguada que a principios de año y con una constante suba de tasas, el plazo fijo aparece como una inversión lógica en quienes no quieren complicaciones. En esta nota le contamos cómo se puede operar hoy a partir de $ 500.

    Hay que recordar que:

  • Los plazos fijos no pagan impuesto al cheque.

  • El período mínimo de inmovilización es de 30 días, salvo que sea un plazo fijo indexado por CER, que requiere un plazo mínimo de un año.

  • Tienen garantía del Banco Central hasta $ 30.000 por titular. Si una persona tiene varios plazos fijos, la garantía le cubre hasta $ 30 mil, no se suma cada plazo fijo.

  • Aunque no es obligatorio, el ahorrista deberá tener cuenta corriente o caja de ahorro en el banco donde haga el plazo fijo. Esto le quita movilidad al ahorrista, porque es complicado ir abriendo cuentas circunstanciales en bancos que le pagan más. La inmovilidad de hecho beneficia a las instituciones financieras.

  • Los bancos no quieren ahorristas puntuales de plazo fijo. Quieren clientes. Y éste es un dato importante porque mientras los bancos ofrecen entre 2% y 4,5% en las pizarras, si tiene una cuenta corriente esa tasa se duplica. El banco desalienta recibir depósitos por ventanilla y mucho menos si no son clientes, porque quiere evitar costos operativos y que las cajas atiendan otras actividades del banco.

    Hay un abanico de opciones y de tasas. El promedio al que se ahorra está en 67 días, pero los ahorristas individuales están casi todos concentrados en el plazo de 30 días o en alternativas con pago anticipado de intereses.

    Comencemos por el plazo fijo clásico.

  • El Banco Itaú para depósitos de entre $ 500 hasta $ 49.999 paga una tasa de 6,20% anual. Por encima de $ 50 mil la tasa mínima es de 6,40% anual. Esta tasa se puede mejorar hablando.

  • En el Banco Río a 30 días pagan al cliente 7,50% anual, mientras que el Galicia llega a 7,70%, igual que el BBVA Francés.

  • Entre los bancos oficiales el que más activo está es el Nación, pero desalienta las colocaciones en ventanilla. Si un inversor lo hace por Internet, puede hacer un plazo fijo con $ 500. Por ventanilla debe llevar $ 1.500 y no tiene tan buena tasa. El interés mínimo a 30 días es de 4%, y llega a 6,25% anual a 180 días. El Nación tiene como estrategia privilegiar otras opciones de plazo fijo más creativas y de más largo plazo, donde remunera de forma mucho más alta las colocaciones.

  • El Banco Río también alienta los ahorros más largos, y a 180 días paga 8,25% anual. En general todos los bancos privados a más de seis meses pagan tasas superiores a 8% anual (que igual será por debajo de la inflación, aun cuando ésta es ficticia al medirse con precios congelados y controlados por el gobierno en esta época).

    Al ahorrista se le dice que debe tener en cuenta que cuando hace una colocación de plazo fijo el primer objetivo es la « seguridad» y el segundo la tasa. Problema de que un banco quiebre hoy no hay. «Seguridad» se refiere a robo o extravío.

    Si quiere disponibilidad inmediata del dinero, puede colocarlo en Fondos de Plazo Fijo, también conocidos como money market, que pagan una tasa algo más baja que el plazo fijo clásico, pero retira el dinero cuando quiere.

    Estos fondos los suscribe en el banco donde tiene cuenta corriente y su rendimiento es más bajo que el tradicional, ya que la tasa no supera 6% anual.

    El plazo fijo se puede operar desde la casa del cliente y seguir su evolución por Internet o por teléfono, pero en estos casos no puede pelear la mejor tasa. Por eso ha tomado vigencia el oficial de cuenta de la sucursal, que es quien siempre le dará algún puntito más que la pizarra.
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