15 de febrero 2002 - 00:00

Se prevén aumentos en los combustibles en pocos días

Las empresas petroleras expresaron ayer su malestar por el decreto que establece una retención de 20 por ciento a las exportaciones de petróleo y de 5 por ciento a las de nafta, gasoil, querosén y lubricantes que anunció el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Dijeron que la consecuencia inmediata será la desinversión en los yacimientos menos productivos. Asimismo, dejaron trascender que podría haber aumento en el precio de los combustibles en el mercado interno, debido a la devaluación de 100 por ciento y a que el crudo y los derivados son «commodities».

Las petroleras afectadas por las retenciones son Repsol-YPF, que exporta 50 por ciento de su producción; Chevron, que vende al exterior -en particular Chile-100 por ciento de lo que extrae, Pérez Companc y Pan American Energy.

En 2001 se exportaron 15 millones de metros cúbicos de petróleo y 7 millones derivados. Con un precio internacional del West Texas Intermediate -el de referencia para las transacciones en la Argentina-que promedió en todo el año 26,47 dólares, se obtuvieron por las ventas externas 2.300 millones por el petróleo y 1.400 millones por los derivados.

•Ingresos

Para este año se esperan en principio menores ventas en dólares porque por lo menos desde enero el precio del WTI está rondando los 20 dólares y no se ven perspectivas de suba inmediata. Si los excedentes se mantuvieran iguales que los del año pasado a esa cotización del crudo, los ingresos rondarían 1.800 millones de dólares por el crudo y 1.100 millones en el caso de los subproductos. Esto implicaría ingresos para el fisco de 360 millones de dólares en el primer caso y de 55 millones en el segundo.

Sin embargo, las petroleras insistieron ayer en que la aplicación de retenciones podría afectar el nivel de producción y los excedentes para exportar. Reiteraron que a un precio de 20 dólares hay que descontarle 4 dólares por la retención, y de 2 a 4 dólares por fletes y descuentos por calidad con respecto al WTI.

Como resultado, el precio de exportación quedaría en 12 dólares, pero como en algunos yacimientos y cuencas, en particular la cuenca del Golfo de San Jorge, no es rentable producir a ese valor por el costo de extracción, la primera consecuencia será la desactivación de las áreas menos redituables.

Esto se explicaría, según las petroleras, porque el negocio se maneja, por lo menos hasta ahora, con el criterio de que todo aquello que se produzca por encima de las necesidades del mercado interno, se exporta.
Pero si exportar significa un precio de 12 o a lo sumo 14 dólares, no resultaría atractivo producir más.

El tema tiene además otra arista delicada. Si el precio de exportación es de 16 dólares, considerando sólo la retención, el valor de venta en el mercado interno no podría superar ese precio, con lo cual toda la producción quedaría teóricamente a un valor equivalente al internacional menos 20 por ciento. Esto es lo que explicaría también el desaliento a invertir en las zonas menos rentables

•Alineamiento

En lo que se refiere a los precios, según los criterios empresarios, el valor de cada subproducto, como la nafta o el gasoil, debe alinearse con el precio de cada uno de ellos en el mercado internacional.

En algunas petroleras se estima que si hoy un litro de nafta cuesta 1 peso, y se le restan los 60 centavos de impuestos, queda un valor de 0,40 de peso o 0,20 de dólar, y que esto está por debajo de las cotizaciones internacionales. Con esto anticipan que están pensando en aplicar un reajuste que según ellas no afectaría a todo lo que representan 40 centavos en un litro de nafta, porque parte de este valor es margen de las estaciones de servicio o fletes que se pagan en peso.

Si el precio de la nafta en salida de refinería se ubicara en 0,30 de dólares, al público la nafta estaría alrededor de 1,30 peso el litro, lo que significaría un aumento de 30 por ciento, y un porcentaje similar arrojan los cálculos para el gasoil.

Los cálculos sobre aumentos de precios tomaron nuevo vuelo ayer, cuando se conoció la aplicación de retenciones. Mientras venían negociando con el gobierno un mecanismo alternativo al impuesto a las exportaciones, había un compromiso de las empresas de no tocar los precios internos. Ahora, la cuestión de las retenciones se da por lo menos como momentáneamente concluido, y comienza el segundo punto de la agenda, que es el ajuste de precios por la devaluación.

Entre las petroleras hay dudas sobre la reacción que puede tener el gobierno frente a una suba de los combustibles. Con todo, algunas empresas podrían lanzarse la semana próxima con pequeños aumentos hasta completar, en uno o dos meses, una adecuación de los precios internos por la devaluación, con el gradualismo que impone la situación social y la caída de las ventas que se acentuó 20 por ciento desde el primer «corralito» financiero.

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