La suba incesante de los precios del petróleo colocóal presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, en la posición precaria de tratar de hacer bajar la inflación con sus declaraciones sin elevar las tasas de interés.
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El resultado podría ser un golpe a la credibilidad del banco central, justo cuando Bernanke empezaba a cosechar elogios de muchos en Wall Street por su manejo de la crisis del crédito.
«Ellos se han arrinconado solos», dijo Gabriel Stein, economista de Lombard Street Research en Londres. «La Fed está perdiendo una porción importante de credibilidad ahora», agregó.
Sin cambios
Se prevé que la Fed mantenga su tasa de referencia sin cambios en 2% cuando en la reunión de hoy y mañana del comité de fijación de políticas. La Fed ha reducido con creces sus tasas desde mediados de setiembre pasado, para impedir que el desplome inmobiliario y la contracción del crédito desaten una recesión profunda. Pero a medida que en meses recientes se debilitaba la economía estadounidense y las tasas bajaban, el declive del dólar se profundizaba. Eso ha contribuido a elevar los precios del petróleo y otras materias primas denominadas en dólares, y también encareció las importaciones.
La inflación general subió a un ritmo incómodamente alto de 4,2% anual en mayo, lo que bajo circunstancias normales podría haber alentado a la Fed a elevar las tasas.
El problema es que la economía sigue frágil, como lo muestran el persistente aumento del desempleo, el aún débil mercado de las casas y una desaceleración de las manufacturas. Y no es sólo un problema estadounidense.
La suba de precios está en el mayor nivel en más de una década en China e India. En México, el viernes pasado el banco central subió el costo del crédito por primera vez en ocho meses para responder a la inflación derivada principalmente de los costos de los alimentos.
«El dilema que ahora enfrenta el comité (de política monetaria de la Fed) es que si bien la economía no ha colapsado, no está exactamente ofreciendo señales de una recuperación inminente», dijo Joseph Brusuelas, economista jefe de Merk Investments, con sede en Palo Alto, California.
La Fed «está atrapada entre lo que debería hacer, elevar las tasas, y lo que tiene que hacer, que es dejarlas sin cambios», agregó.
En un discurso de este mes, Bernanke trató de responder a las presiones sobre los precios de otra manera, al plantear las preocupaciones sobre el impacto inflacionario de la caída del dólar. Eso llamó la atención de los inversores porque no es normal que el jefe de la Fed hable de temas cambiarios, que normalmente corresponden al secretario del Tesoro.
Si bien los comentarios de Bernanke hicieron subir el dólar y enfriaron por un momento la escalada del petróleo, los mercados revirtieron el curso pocos días después, cuando la contrafigura europea de Bernanke, Jean-Claude Trichet, dijo que un alza de tasas del BCE podría tener lugar tan pronto como en julio.
Eso llevó a que algunos inversores especularan que podría haber un cisma entre los dos bancos centrales, aunque fuentes de ambos lados del Atlántico rechazaron esa idea.
Presión
Aun así, hay indicios de que la diferencia entre las tasas de interés de Estados Unidos y la zona euro se ampliaría todavía más y eso podría colocar más presión sobre el dólar, presionando más sobre el valor del petróleo.
Si el BCE sube su tasa en un cuarto de punto porcentual el mes próximo como está previsto, se ubicaría en 4,25%, más del doble de la tasa de los fondos federales de Estados Unidos. Eso alentaría a los operadores cambiarios a desprenderse del dólar a favor de los euros, con mayor rentabilidad.
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