"Quiero anunciarles que pueden quedarse tranquilos porque podrán tomar agua mineral y gaseosas, porque se alcanzó un acuerdo", dijo ayer exultante Hugo Moyano. Logró aumento de 25% para el gremio de los camioneros, fruto de la presión y los piquetes a empresas. Ya en los últimos doce meses había logrado incrementos de hasta 80%. Es preocupante el saldo de esta nueva embestida del sindicalista. Muestra que, más allá de que las empresas trasladen a precios estos incrementos, métodos como bloquear accesos a plantas de empresas tienen beneficios. Se levantó ayer el trabajo a reglamento. Durante toda la jornada se sucedieron las reuniones en el Ministerio de Trabajo en donde el mayor poder de negociación estaba del lado de Moyano. Lamentable antecedente a futuro, más cuando después de las elecciones pueda incitar a que otros gremios sigan el mismo sendero.
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