«Si en octubre gana Lula, el Mercosur no corre riesgos, porque la integración con la Argentina está garantizada por la Constitución», enfatizó ayer el embajador brasileño en la Argentina, José Botafogo Gonçalves, buscando tranquilizar las expectativas ante reiteradas inquietudes que le expresaron ayer empresarios y analistas, en un encuentro en el Hotel Alvear organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICP).
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Botafogo insistió en que todos los candidatos presidenciales ratificaron el compromiso con el Mercosur, «más allá de matices», aunque reconoció que no habrá avances sustanciales en los próximos meses porque los políticos brasileños se dedicarán full time a las elecciones. En las encuestas, el candidato de izquierda Luiz Inácio Lula Da Silva (PT) marcha primero con 31% de las preferencias, con más de diez puntos de ventaja sobre el representante oficialista José Serra (PSDB), según el último sondeo de Datafolha, lo que provoca temor en los mercados.
Ante una audiencia compuesta por representantes del ámbito empresario, economistas y diplomáticos, y muy pocos políticos y funcionarios del gobierno nacional, Botafogo se mostró crítico con el transcurso de la integración. La calificó de «superficial» por no avanzar en acuerdos más importantes que los comerciales. «La palabra Mercosur tiene más marca en Europa y Asia que entre nosotros», se quejó el diplomático y, además, «para establecer políticas comunes en materia agrícola, en posturas en foros internacionales y para avanzar en la unión aduanera, primero hay que 'limpiar la mesa'», en alusión a las turbulencias de la economía local y el «corralito».
En el salón Versalles del hotel de la calle homónima se lo vio a Roberto Alemann, recuperado de las últimas agresiones que sufrió; al anfitrión Julio Werthein, presidente del CICP (que debió retirarse en el medio del almuerzo por la muerte de su hermano Noel); la ex secretaria de Industria Débora Giorgi y el efímero presidente del Banco Nación David Expósito, que defendía con énfasis entre los concurrentes su propuesta de emisión de quince mil millones de pesos. También estuvo la diputada radical renunciante Beatriz Nofal y el jefe de la Aduana, Mario das Neves, en representación del gobierno nacional.
Haciendo gala de la ironía académica de Itamaraty, Botafogo bregó por asociarse con la Argentina para crear valor agregado a las marcas. «En Estados Unidos comen mucho, ya sabemos el problema de obesidad que tienen, no necesitan más alimentos. Tenemos que crear marcas que multipliquen por ocho o nueve el valor de nuestros productos», indicó. Aprovechó para marcar diferencias con Washington.
«¿Quién le teme realmente al ALCA?», se preguntó. «Estados Unidos», se contestó. Y criticó a aquellos que «creen que el libre comercio es bueno para vender, pero malo para comprar».
El diplomático reiteró la exigencia de que cualquier negociación con Bruselas o EE.UU. «debe hacerse dentro del marco del Mercosur o no se hace».
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