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Ayer escuchábamos un operador quejarse que sus acciones estuvieron durante mayo en el pelotón perdedor del Merval (olvidando que en el año ganan 27,01%, 16,01% en 2016, 45,3% en 2015, 105,44% en 2014 y 110,36% en 2013, tras perder 6% en 2012). En los primeros tres meses del año corriente, vemos que recuperó algo de sus mercados de exportación (+67% a 28.900 toneladas en doce meses), aunque sigue lejos de las 62.900 toneladas 1° T de 2015. De todas formas esto no palia la merma doméstica (en especial laminados fríos y revestidos) de 4% a 515.600 toneladas, cayendo por tercer año consecutivo. Esto, en un marco en que el precio de los futuros del mineral de hierro "62%" treparon 78% (de fin de marzo caen 19%). En sus perspectivas nos dice que su mercado comenzó a dar señales de recuperación (agroindustria y construcción) y que espera que la inversión energética sea una fuente adicional de demanda. Así prevé un incremento real de sus despachos durante el actual trimestre (el segundo), aunque no anticipando cambios significativos en su resultado operativo por el aumento de los costos. Pasando al balance, vemos que entre enero y fin de marzo los ingresos ordinarios crecieron 19% en doce meses, mientras los costos lo hicieron 38% (a pesar que la producción volumétrica total decreció 6%), dejándole un bruto de $2.044 millones, 14% menos que un año atrás. Si bien sus gastos se treparon menos que la inflación (25% a 33% según data Congreso), por su magnitud le dejan un operativo de $1.093 millones, 32% menos que en marzo de 2016. Luego, merced básicamente a la cobertura "extraordinaria" que hiciera por la devaluación y el aporte de asociadas alcanza un "pre tax" de $2.179 millones, 91% más que antes, que de mano de la menor tajada del fisco en al menos seis años (14%) le deja un neto de $1.857.451.000, esto es 190% más que un año atrás.
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