Francfort (EFE) - El grupo alemán Siemens despedirá a 6.800 empleados en todo el mundo de su deficitaria división de telecomunicaciones (SEN) para sanearla y luego venderla. Según informó ayer Siemens, la compañía prevé eliminar 3.800 puestos de trabajo directos, 2.000 de ellos en Alemania, en la central y en otras funciones administrativas y de apoyo de su filial de telecomunicaciones. El grupo recortará otros 3.000 empleos a través de la venta de fábricas o su traspaso a otras empresas externas, de los cuales 1.200 están en Alemania. Además, Siemens intenta vender o encontrar socios para sus fábricas en Tesalónica (Grecia) y Curitiba (Brasil), que cuentan respectivamente con 270 y 470 empleados. La empresa alemana aseguró que también contempla la posibilidad de cerrar alguna de estas plantas. Siemens, que tiene actualmente 17.500 empleados en su división de telecomunicaciones en todo el mundo, también quiere desprenderse de sus locutorios en la Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, en los que trabajan 1.100 personas, y que no forman parte de las actividades principales de SEN.
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En una rueda de prensa en Munich, Joe Kaeser, director de finanzas (CFO) de Siemens, reveló que la reducción de empleos «se hará de la manera más respetuosa posible» con la legislación laboral de cada país. Pero el sindicato alemán IG Metall señaló que Siemens no puede llevar a cabo despidos forzosos hasta el otoño de 2009.
El director de Empleo y Recursos Humanos de Siemens, Siegfried Russwurm, añadió que «queremos iniciar las negociaciones inmediatamente con los representantes de los trabajadores en Alemania y esperamos concluir las conversaciones lo antes posible para proporcionar a los empleados la mayor seguridad sobre su futuro».
El recorte de personal forma parte de un conjunto de medidas con las que Siemens quiere transformar su división de telecomunicaciones en un productor de software y soluciones. Kaeser explicó que el grupo vio descender su cuota de mercado en Alemania hasta 4% en los últimos años en su controlada del negocio de telecomunicaciones, la que redujo su facturación en el último ejercicio a 3.200 millones de euros (u$s 4.700 millones), o sea 300 millones de euros (u$s 440 millones) menos que el año anterior.
Ahora la compañía alemana desea expandirse en mercados de mayor crecimiento, como Rusia y China. Siemens abandonará la producción propia en su unidad de telecomunicaciones SEN (Siemens Enterprise Communications) y para ello venderá su fábrica alemana de Leipzig, que actualmente tiene 530 empleados, y la división de cables de telecomunicaciones, con 60 trabajadores. Al mismo tiempo, el grupo alemán trata de traspasar a una compañía externa del sector de tecnología de la información 570 empleados de ventas directas a clientes de sistemas pequeños y medianos. La empresa añadió que «este cambio permitirá al canal de ventas ofrecer en el futuro una cartera de productos más amplia de manera que los clientes tengan todas las soluciones de una única fuente».
Siemens quiere desprenderse de su división telecomunicaciones desde hace unos dos años sin haberlo logrado hasta ahora, aunque sus competidores Nortel y Alcatel, así como el grupo financiero Cerberus, podrían estar interesados en comprarla una vez completado su saneamiento.
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