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1 de abril 2008 - 00:00

Sigue el campo los cortes, no alcanzan tres medidas y conciliación de Cristina

No hubo sorpresas en los anuncios de ayer del gobierno para tratar de terminar con el paro del campo. Las tres medidas eran conocidas y ya habían sido rechazadas por los manifestantes. Lo más importante es que el esquema de retenciones móviles (la raíz del conflicto) continúa. También el paro, los cortes de rutas y el desabastecimiento. Sí, al menos, fue más conciliadora Cristina de Kirchner en su discurso reiterando el pedido para que "dejen pasar camiones en ruta". Como primera medida, en lo referente a reintegros, se implementará un esquema automático para los pequeños productores dedicados a la soja y al girasol (con rendimientos de hasta 500 toneladas). Luego, en el infaltable capítulo de subsidios, el gobierno se hará cargo de 50% del costo de los fletes para los productores más alejados de los puertos. También habrá créditos para los tamberos y avícolas a 5 años con tasas de 6% anual. Por último, en lo que se refiere a la remoción de trabas a exportadores, se reabrirá el registro del trigo. No alcanzó para conformar a los productores. En los cortes de ruta se confirmaba una vez más la independencia que tienen productores de cuanto deciden dirigentes de las cuatro agrupaciones del campo. Inmediatamente de haber finalizado Cristina de Kirchner su discurso, ratificaban que seguirán interrumpiendo el tránsito de mercaderías. Hasta amenazaban y en algún caso lo concretaban, con el corte total. Todo lejos de una solución definitiva.

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Amarga tarde la de Cristina de Kirchner. Dio el tercer discurso en menos de una semana reclamando el levantamiento del paro del campo. La respuesta fue un no que querrá doblegar esta tarde con un forzado y riesgoso acto en la Plaza de Mayo.
Después de llamarlos el martes pasado «piquetes de la abundancia», Cristina de Kirchner eligió un tono más amigable para su tercer mensaje con la confirmación de la política para terminar con el reinado de la soja. La Presidente ante un superpoblado Salón Blanco. En el escritorio principal la acompañaban el vicepresidente Julio Cobos y el jefe de Gabinete Alberto Fernández, además del titular del Palacio de Hacienda, Martín Lousteau.

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Cristina de Kirchner eligió rodearse de la mayor cantidad de funcionarios nacionales, gobernadores, intendentes, legisladores e invitados posibles.

Una primera diferencia respecto del mensaje del martes de la semana pasada fue que en el acto de ayer se vieron más gobernadores acompañando a la Presidente. Atrás a la derecha de la jefa de Estado se ubicaron los responsables de Buenos Aires, Daniel Scioli; de Corrientes, Arturo Colombi; de Chaco, Jorge Capitanich; de Chubut, Mario Das Neves; de Entre Ríos, Sergio Urribarri; de Formosa, Gildo Insfrán y de Jujuy, Walter Barrionuevo. También estuvieron Oscar Jorge, gobernador de La Pampa; Luis Beder Herrera, de La Rioja; Maurice Closs, de Misiones; Miguel Saiz, de Río Negro; Juan Manuel Urtubey, de Salta; Daniel Peralta, de Santa Cruz; Gerardo Zamora, de Santiago del Estero y José Alperovich, de Tucumán. Además estuvieron presentes las vicegobernadoras de Catamarca, Lucía Corpacci y de Neuquén, Ana María Pechen. En el otro costado, se acomodó el gabinete casi a pleno, con los ministros de Justicia, Aníbal Fernández; de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; de Defensa, Nilda Garré; de Trabajo, Carlos Tomada; de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana y de Salud, Graciela Ocaña; los secretarios Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, de Cultura José Nun y el secretario de Agricultura y Ganadería, Javier de Urquiza. También los diputados Agustín Rossi, Eduardo Fellner, Patricia Vaca Narvaja, Dante Dovena, Felipe Solá, José María Díaz Bancalari y Horacio González.

Nuevamente, fueron convocados varios de los intendentes que militan cerca del kirchnerisno como Julio Pereyra ( Florencio Varela), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Fernando Espinoza (La Matanza), Alejandro Granados (Ezeiza), Juan José Mussi (Berazategui), Ricardo Ivoskus (San Martín), Gerardo Osvaldo Amieiro (San Fernando) y Hugo Curto (Tres de Febrero).

Hubo otra diferencia importante frente al acto del martes pasado: mientras que en aquél se destacaron no menos de nueve explosiones del auditorio ( algunas impulsadas por Luis D'Elía como jefe de barra); esta vez el mensaje presidencial sólo generó una ovación en medio de la exposición. Fue cuando Cristinade Kirchner habló sobre la necesidad de que los productores en protesta se corran de las rutas porque «no son sus propietarios». Precisamente este momento fue el que más irritó a la gente del campo que seguía el mensaje. Todo indica que ya hay relación evidente: lo que gusta al auditorio presidencial hasta el aplauso, es directamente proporcional a lo que irrita a los productores.

Lo primero que notaban los invitados del gobierno era el imponente escenario que con trabajadores a destajo se levantaba frente al edificio y que hoy cobijará a Cristina de Kirchner en su discurso ante la multitud convocada en su honor y defensa. El comentario generalizado era que la estructura será similar a la que se instaló el 10 de diciembre cuando asumió la jefa de Estado. En dicha ocasión se organizó un recital con músicos y cantantes elegidos por la flamante Presidente. Ayer, en el momento mismo del mensaje, los «plomos» estaban colocando los primeros parlantes de última generación, que hoy harán que la voz oficial suene bien fuerte.

Lo segundo que notaban los invitados era que había convocados vip, quienes ingresaban por la puerta principal del Salón Blanco y eran ubicados frente al escritorio y al micrófono oficial; mientras que otros debían sufrir experiencias similares a las de los estadios de fútbol o conciertos. Esto es, encontrar un buen lugar ayudándose de los codazos o bendiciendo al destino los que tenían una importante altura. «Siempre fue así con Néstor y ahora también con Cristina. El tema es llegar a ser de los invitados vip», reflexionaban varios bonaerenses que consiguieron buena ubicación, mientras esperaban la aparición de la Presidente.

  • Organización

    Los primeros privilegiados se organizaron de la siguiente manera. En primera fila, a la izquierda de la Presidente, se ubicaban Hugo Moyano, Julio Piumato, Omar Viviani y el piquetero y diputado oficial Edgardo de Petris. Mientras se esperaba la llegada de Cristina de Kirchner, las especulaciones sobre esta primera fila a la izquierda eran saber si los dos asientos desocupados al costado de De Petris eran para Luis D'Elía y Emilio Pérsico. Las quejas parecían haber dado finalmente resultado: ninguno de los dos organizadores, por pedido desde Olivos y por el contraataque que el martes pasado dieron contra los caceroleros de la Plaza de Mayo, fueron ayer de la partida. Las dos sillas vacías fueron ocupadas por el diputado Carlos Kunkel y un colaborador. En algún momento, y a la vista de todos los invitados, el legislador y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se fundieron en un abrazo militante.

    Del otro lado, en primera fila del Salón Blanco y a la derecha de la Presidente, se ubicaron prolijamente un muy entusiasmado Felipe Solá (luego de mucho tiempo volvía a las preferencias oficiales), la presidenta del Banco Nación Mercedes Marcó del Pont, Jorge Brito, el titular de Fiat Cristiano Rattazzi, el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, el secretario de Transporte Ricardo Jaime y la directora de la Agencia de Inversiones Beatriz Nofal.

    Otros invitados fueron las ex ministras duhaldistas Graciela Caamaño y Graciela Giannettasio; el vicepresidente del Nación, Roberto Felletti, el titular de la Cámara de la Construcción Gregorio Chodos, la cantante Teresa Parodi y el presidente de AFARTE (electrodomésticos) Alejandro Mayoral.
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