Era un dibujo para nada ortodoxo, solamente como un intento por atravesar la turbulencia creando la sensación de plaza semirrecompuesta. Duró fugazmente, porque en la segunda rueda semanal ya no se podía encontrar el mismo resultado, sin poder contar con el concurso de órdenes de compra, prestando sostén real a las cotizaciones.
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Imaginar otra vuelta de tuerca, todavía yendo más abajo en volumen, resultaba hipótesis fantasiosa y se hubiera precisado de una oferta que -directamenteno se presentará en el recinto. Lo que sucedió fue un mejoramiento de los negocios, pero con el incremento mucho más impregnado de órdenes de salida. Y el Merval sinceró lo suyo, volviendo a la zona realista de menos de 1.600 puntos. Un máximo de 1.612 -que estuvo debajo del cierre anterior- un mínimo en 1.585 y una leve mejoría de cierre hasta los 1.589. Esto deparó una caída de 1,5%, el doble que la suba del día anterior, inserta en una fecha mala para los referentes también. El Dow con 0,6% de baja y el Bovespa en pendiente peligrosa de 3,6 por ciento.
Si bien en números discretos, se trepó de 50 millones de pesos previos a los $ 65 millones de ayer. Si bien la base siguió muy lejos de los buenos momentos de liquidez, esto fue suficiente como para originar una brecha en el índice, de cierta magnitud. Prueba de que en la rueda existió un importante vacío de tomadores, generando de paso la pésima aleación de: precios abajo, volumen arriba.
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