También la Secretaría de Defensa de la Competencia se está dedicando al gasoil, e informó que investiga los problemas que enfrenta el mercado de combustibles, tras una denuncia presentada por la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (estaciones de servicio en su mayoría blancas, sin marca).
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«En un par de días llegaremos al desabastecimiento total», dijo el titular de esa entidad, Carlos Calabró. En tanto, el vocero de Repsol-YPF, Fabián Falco, señaló que «nuestras refinerías trabajan al máximo de su capacidad de procesamiento de crudo disponible e incluso debido al diferencial del precio, estamos aumentando nuestra participación en el mercado».
«Repsol-YPF abastece en condiciones normales a su propia red (2.200 estaciones) y a los transportistas que son clientes, pero de ninguna manera puede una sola compañía atender a todo un mercado», insistió Falco. La divergencia entre ambas partes parece deberse a que tras la devaluación dejó de importarse gasoil, por lo cual los distribuidores no tienen productos para abastecer a las estaciones blancas. Por otra parte, las petroleras que no tienen crudo propio bajaron la cantidad de crudo procesado en el primer trimestre, lo que también presiona sobre la oferta.
Sin embargo, al mismo tiempo, las ventas de gasoil en el mercado interno cayeron 15,3% en marzo de este año contra igual mes del año anterior, con lo cual los problemas de oferta se contarrestaron, por lo menos por ahora, aunque podrían aparecer en el futuro, si las refinadoras no pueden trasladar a precios sus costos en dólares. Durante el primer trimestre del año, el crudo procesado en las refinerías bajó 0,37% en Repsol, 21,98% en Esso y 9,22% en Shell, mientras subió 1,63% en Eg3.
Asimismo, la producción de gasoil por empresa bajó 0,58% en Repsol, 21,5% en Esso y 11,3% en Shell, y sólo subió (casi 5%) en Eg3.
La disminución del crudo procesado y de los productos refinados (por cada metro cúbico de petróleo se produce igual cantidad de naftas y gasoil) en Esso y en menor medida en Shell, derivaron en que la participación de Repsol en el mercado de gasoil subiera de 48,2% a 49,4% en el primer trimestre del año, y la de Shell subiera de 16,5% a 17,1%, mientras la de Esso bajó de 14,8% a 12,1%. Esta situación se acentuó en marzo, alcanzando Repsol una participación de 50% en las ventas internas de gasoil.
De todas formas, la empresa española reconoció que está vendiendo a su propia red y a los grandes clientes que ya tenían contrato, según sus volúmenes históricos de demanda, y cuotificando las entregas «para que no vayan a revender el gasoil más barato que les estamos entregando».
Detrás de todo esto hay por lo menos dos problemas: hoy todas las petroleras trabajan «a pérdida», con precios por debajo de los internacionales, y esto afecta más a las empresas que no tienen petróleo propio, como Esso y Shell, que compran la materia prima al valor del dólar libre y esto explica que disminuyeran su nivel de producción.
En segundo lugar, hay un sector de distribuidores que compraba gasoil importado y hoy no puede hacerlo, corriendo el riesgo de desaparecer al igual que las estaciones blancas.
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