La agencia calificadora confirmó además en "BB-" la nota para la deuda soberana de Brasil en moneda extranjera, lo que deja al país sudamericano a apenas a dos escalones del codiciado grado inversor.
"La continua reducción en la deuda externa tanto pública como privada y un sorprendente desempeño de las exportaciones refuerzan la tendencia declinante en el peso de la deuda externa de Brasil", dijo la analista de S&P Lisa Schineller, en un comunicado.
La agencia estimó que las necesidades de financiamiento de Brasil se mantendrían cerca del 85 por ciento este año y el próximo, cerca de la media de los países calificados con "BB-".
Parte de la mejora en las calificaciones del país obedece a la estrategia de Brasil de disminuir la deuda con tasas variables en los mercados locales, dijo S&P.
La proporción de deuda atada al dólar, que es vulnerable a las fluctuaciones cambiarias, se redujo al 3,8 por ciento de las obligaciones internas.
"Reducir la magnitud y la complejidad de las vulnerabilidades fiscales y externas de Brasil más cerca de los países calificados con "BB" requiere una mayor consolidación de una política prudente por el actual y los futuros gobiernos", sostuvo Schineller.
La analista mencionó las altas tasas de interés existentes en Brasil como un factor que restringe el avance fiscal y económico del país y señaló que mayores reformas para reducir la burocracia mejorarían las perspectivas de la nación.
El mes pasado, Moody's elevó la calificación de Brasil a "Ba3", que equivale al "BB-" de S&P.
El gobierno brasileño todavía está sufriendo las consecuencias de un escándalo político por un caso de corrupción, aún que la crisis no afectó los fundamentos económicos del país.
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