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“a baja de las calificaciones y la tendencia negativa reflejan las continuas presiones sobre el sistema financiero uruguayo y los desafíos que ello plantea para el nuevo Ministro de Economía y el nuevo Directorio del Banco Central uruguayo” afirmó la analista Lisa Schineller. “l gobierno necesita lograr un shock de confianza positivo para detener el deterioro de la base de depósitos” agregó.
Las reservas internacionales han continuado declinando en un contexto de retiro de depósitos por parte de residentes y no residentes, vinculado sólo en parte con la crisis de la República Argentina. Las reservas internacionales se encuentran por debajo de los US$900 millones, comparado con los US$3.1 mil millones de fines de 2001 y a pesar de los desembolsos de cerca de US$500 millones realizados desde principios de año por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde comienzos de 2002, los depósitos denominados en dólares de no residentes se redujeron un 50% hasta fines de Junio, mientras que los depósitos de residentes bajaron un 20%.
“os planes del gobierno para respaldar al sistema financiero con la creación del Fondo de Fortalecimiento del Sistema Bancario para proveer asistencia en términos de liquidez y capital para bancos debilitados es un paso importante para sostener el sistema bancario, pero convierte un problema del sector financiero privado en un problema del sector público”explicó Schineller. Incluso antes del auxilio al sistema financiero privado, se preveía que el total de la deuda uruguaya sobre el PIB alcanzara el 85% en 2002 contra el 50% en 2001, asumiendo que el peso uruguayo cerrara el 2002 a Urp25/US$ -cercano a los niveles actuales y mostrando una depreciación nominal anual de casi el 50%. Es necesario llevar a cabo la políticamente difícil estrategia de privatización para reducir significativamente el peso de la deuda y revertir su dinámica, del mismo modo que es necesario un superávit primario de más del 3% del PIB. Las propuestas de permitir a los deudores repagar sus deudas con títulos públicos a valor nominal también podrían inducir ingreso de capitales y por ende brindar apoyo al balance de pagos y a los mercados de deuda pública.
Lisa Schineller afirmó que al nuevo equipo económico no le resultará más fácil que al anterior manejar las presiones financieras y fiscales en el contexto de una economía altamente dolarizada. Las discusiones con el FMI y la disponibilidad de fondos de organismos multilaterales son cruciales para la credibilidad financiera de Uruguay. Asumiendo continuo apoyo de multilaterales, Standard & Poor's espera que Uruguay cubra sus necesidades financieras (déficit y amortización) del 2002-2003 sin necesidad de recurrir a los mercados de capitales.
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