Para Ramiro
Moya debe
incrementarse
la inversión,
y la
estabilidad de
las reglas de
juego es
crucial.
«Que hoy se hable de negociaciones salariales con aumentos de más de 20% o 30% implica inflación convertida en expectativas que cada vez son más difíciles de moderar.» Así definió el economista de FIEL Ramiro Moya uno de los inconvenientes en materia económica que Cristina de Kirchner enfrentará el próximo año.
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Para frenar la inflación, este economista sostiene que «no habría que incrementar el tipo de cambio nominal y elevar las tasas de interés por encima del incremento de precios». Si bien la primera medida no es seguida como política, la segunda sí, aunque no con la intención de reducir la inflación sino más bien como una respuesta a ésta.
Además, respecto del Banco del Sur, Moya sostiene que esta entidad podría funcionar como un banco de desarrollo, pero si «los fondos se asignan con criterios objetivos y calificados y no por la cercanía al poder».
Periodista: ¿Cuáles son los principales obstáculos económicos con los que se encontrará el gobierno de Cristina de Kirchner?
Ramiro Moya: En el frenteexterno, aun cuando los precios internacionales de los commodities están en niveles históricamente elevados -lo que favorece las exportaciones argentinas-, el principal desafío es acceder en forma fluida a los mercados de capitales que hoy se muestran más adversos a los países emergentes y en particular a los títulos de la Argentina. Es importante no sólo frente a las necesidades de financiamiento en caso de déficit fiscal sino por los mismos vencimientos de deuda del sector público para los dos años siguientes. Esto sólo se puede resolver en la medida que se acuerde con los « bondholders» (tenedores de bonos), el Club de París y se respete la deuda actual, situación que no se sostiene dibujando el índice de precios.
Inversión
P.: ¿Y en el frente doméstico?
R.M.: Las dificultades principales tienen que ver con contener la inflación y el aliento a la inversión. Que hoy se hable tranquilamente de negociaciones salariales con aumentos de más de 20% o 30% implica cierto incremento de precios convertido en expectativas que cada vez se hace más difícil de moderar. Por otro lado, cerrar las exportaciones, por ejemplo, como se intenta con el sector lácteo, o cambiar reglas de juego en pos de las necesidades del momento más la incertidumbre acerca de las oferta energética son barreras importantes a la inversión.
P.: ¿Cree que pueda funcionar el pacto social que propone Cristina de Kirchner?
R.M.: Cualquier acuerdo para incrementos civilizados de salarios y precios, como pretende el posible pacto social, sólo es sostenible en la medida que las políticas macroeconómicas, monetaria y fiscal, sean consistentes, es decir compatibles. El problema no es tanto a qué acuerdo se llega sino si el resto de las políticas son coherentes.
P.: Por lo que no intentar frenar la inflación no ayuda. ¿Qué habría que hacer para morigerarla?
R.M.: A mi juicio, no intentar incrementar el tipo de cambio nominal y elevar las tasas de interés por encima del incremento de precios. En la actual situación de altos precios mundiales de los commodities y de inflación mundial prevista, es razonable dejar caer el dólar para no importar más subas de precios. Entiendo que el proceso deba ser gradual, pero ni siquiera existe esa señal desde las autoridades económicas, lo que no contribuye a las expectativas. Obviamente también ayuda una situación fiscal superavitaria.
P.: ¿Podrá la Argentina seguir creciendo a tasas elevadas?
R.M.: Sí, pero con la actual tasa de inversión no se podrá crecer a 8%. También depende de que continúe la buena situación externa, además de que se amplíe la capacidad instalada. Si bien toda inversión es importante, cuando el componente que más aumentó es la construcción residencial, no es señal de que se esté ampliando la capacidad productiva.
P.: ¿Qué es necesario hacer para generar un mayor clima de negocios?
R.M.: La estabilidad de reglasde juego es crucial. Los negocios no pueden depender de un funcionario que toma decisiones costosas para los privados buscando un rédito en el corto plazo, por más bueno que sea el objetivo. Me refiero a los controles de la inflación y a los subsidios a la energía y al transporte. Hay demasiados ejemplos de arbitrariedades en las decisiones de política y en el manejo del Presupuesto, por ejemplo, que atentan contra la institucionalidad económica.
P.: ¿Podrá servir el Banco del Sur para el desarrollo de la región?
R.M.: Un banco de desarrollo de la región puede ser valioso si es manejado con criterios profesionales y no por los políticos. El gran desafío es lograr que los fondos se asignen con criterios objetivos y calificados y no por la cercanía al poder. Esto es difícil de lograr, en mi opinión.
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