El FMI se sumó al Banco Mundial en sus críticas a la Argentina. Sobresalió el pedido para que el gobierno incentive al capital privado en las empresas de servicios públicos. Se produjo luego de que el gobierno reconoció la posibilidad de que el Estado retomara el control de Aguas Argentinas. Además, pidió lo ya clásico: la solución para los bonistas que no ingresaron en el canje y la eliminación gradual de los impuestos distorsivos. Son los temas centrales que plantea el organismo para negociar con la Argentina. En su informe semestral, el Fondo no fue muy optimista. Pronostica para 2006 una brusca desaceleración económica, de 7,5% a 4,2%, mientras la inflación permanecería en dos dígitos si no se insiste en sostener artificialmente el dólar alto. El FMI también advirtió sobre el deterioro que los procesos electorales pueden generar en las economías de América latina.
En lo que respecta a la actividad económica aseguró que el crecimiento argentino «perdió algo» del fuerte impulso registrado tras la expansión del año pasado, pero
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