Los principales eran motorizar las ventas en los comercios resignando parte de su rentabilidad, pero también como una manera de volver a acercarse al público, o sea para tratar de «reconciliarse» con la sociedad después del trauma del «corralito». Sin embargo -tal como adelantó oportunamente este diario-, esa política no podía prolongarse «sine die», por lo que se la discontinuó a fines de julio. Por eso sorprendió el restablecimiento de la política de Es que
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