París (AFP) - El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, mostró su inquietud ayer ante los riesgos de « espiral inflacionaria» en la zona euro, al mismo tiempo que defendió enérgicamente la moneda única europea y su fortaleza ante el dólar. Aunque rehusó decir claramente si era necesaria una nueva suba de las tasas de interés, Trichet estimó que el alza de los precios petroleros y de la gasolina conllevaría «el riesgo de un posible efecto» sobre los precios.
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«Corremos el riesgo de ver cómo se desencadena una espiral inflacionaria» en la zona euro, advirtió en una entrevista radiofónica.
El BCE multiplicó recientemente las advertencias contra los riesgos de derrape de los precios. Los mercados financieros apuestan en consecuencia por otro aumento, probablemente en marzo, de un cuarto de punto porcentual de la tasa principal del BCE, actualmente de 3,5%.
La inflación de la zona euro se estableció en 2,2% en 2006, sin cambios con respecto a 2005, según la estimación publicada el miércoles pasado por la oficina de estadísticas europea Eurostat, aunque debería retroceder este año y alcanzar por fin el objetivo establecido por el Banco Central Europeo por debajo de 2%.
De cara a la próxima reunión del G-7, que se celebrará del 9 al 11 de febrero en Essen (Alemania), Trichet opinó que «los movimientos excesivos o desordenados» de las principales monedas eran «indeseables desde el punto de vista del crecimiento mundial».
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