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Así como la imagen de recinto vacío, ante la presentación del canje con la pantalla gigante en el viejo edificio, resultó una apropiada respuesta a los desaires de Economía, la plaza accionaria de ayer mostró otro gran vacío, de órdenes de demanda. Impensable resulta que los vendedores se hicieran presentes con algo de entusiasmo, las brechas por falta de absorción adecuada hubieran resultado amplias.
En cambio, se protagonizó una fecha donde el mínimo del Merval llegó a estar en 1.331 puntos, generándose luego una meseta como extraída de Harry Potter y su varita. Viendo las relaciones, esa clausura con 1.347 puntos pareció una obra maestra de oferta
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