Imagen de
Corea del
Sur. El
banco
central
recortó las
tasas para
llevar alivio a
los convulsionados
mercados.
Tokio (EFE) - El desplome del Nikkei de Tokio a niveles de hace 26 años hundió ayer a las Bolsas asiáticas, que sufrieron fuertes pérdidas ante el imparable temor por la incidencia de la crisis global.
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La Bolsa de Tokio perdió más de 6%, Shanghai cerró en un nuevo mínimo tras caer 6,32% y Hong Kong retrocedió 12,7%. Seúl fue la única excepción en el continente, subió 2,16% gracias al recorte de tipos de interés decidido por el Banco de Corea del Sur. Las plazas de Filipinas y Tailandia se vieron obligadas a suspender cotizaciones tras superar la barrera autorizada de pérdidas (12,3% y 9,1%, respectivamente). En Indonesia, el JKSE de la Bolsa de Yakarta cayó 6,3%.
En un nuevo lunes negro, la atención volvió a estar en el Nikkei, que ha perdido 37% en un mes y 60% en los últimos 12 meses 60%, lo que empujó al gobierno nipón a adoptar medidas para contener el contagio financiero. Con un yen a u$s 92,95 (15% menos que hace un mes), el principal indicador de la Bolsa de Tokio acabó ayer en 7.163 puntos, su nivel más bajo desde octubre de 1982, antes del estallido de la burbuja financiera nipona.
Al ser el primero en cerrar, el comportamiento de la Bolsa de Tokio contagió a la mayoría de los parqués de Asia, ya preocupados por el anuncio de descensos en los beneficios empresariales y el rescate del FMI para Ucrania.
Medidas
En un intento por tratar de contener la caída libre en los mercados, Japón comenzó ayer a tomar medidas para proteger su sistema financiero. Preocupado por la «excesiva volatilidad» en la divisa japonesa, el G-7 reafirmó su compromiso con un sistema financiero internacional «fuerte y estable».
Hasta ahora, los grandes nombres de la banca japonesa, Mitsubishi UFJ, Sumitomo Mitsui y Mizuho Bank, habían salido airosos de las turbulencias financieras porque no habían comprado activos relacionados con las hipotecas subprime. Pero el reciente desplome en Bolsa de las ingentes carteras de valores que poseen los bancos los ha dejado cortos de liquidez, problema que se multiplicará cuando se acumulen en sus libros de cuentas los créditos que no lograrán cobrar dado el creciente número de empresas en bancarrota.
Por eso, el primer ministro nipón, Taro Aso, pidió ayer a sus ministros medidas inmediatas para limitar la compraventa a corto plazo de acciones, relajar las restricciones a las actividades de los bancos e incrementar la inyección de fondos públicos en la banca.
Los megabancos nipones ya han anunciado ampliaciones de capital para captar fondos, como Mitsubishi UFJ, el mayor banco japonés, que ayer anunció que emitirá acciones por 990.000 millones de yenes (u$s 10.736 millones). Es decir, los grandes bancos japoneses planean acudir ahora a la propia ciudadanía para captar los fondos que no pueden obtener en el mercado financiero.
Si estas medidas de emergencia resultan insuficientes, el sistema financiero nipón podría verse próximamente en el apuro de tener que ser rescatado por el Estado, tal y como ha sucedido en EE.UU., Reino Unido o Francia.
El origen del desbarajuste financiero nipón está en el súbito fortalecimiento del yen, que en un año se ha apreciado 18% frente al dólar y 28% frente al euro, sobre todo debido a los movimientos registrados desde agosto pasado, marcando máximos que no se observaban desde hace 13 años (92 yenes por dólar) y reduciendo los beneficios de las empresas japonesas en dólares.
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