Por primera vez desde la salida de la convertibilidad, los créditos hipotecarios en los bancos mostraron una evolución positiva. En julio crecieron 0,7% y rompieron una inercia generada por fuertes cancelaciones y el temor del público a endeudarse. Son datos todavía incipientes, pero que muestran alguna voluntad de endeudamiento a mediano plazo. La misma cara de este fenómeno es el resurgimiento de créditos entre privados, en general con garantía hipotecaria. Se trata de préstamos en dólares, con tasas de 18% anual, que toman quienes no pueden acceder a líneas bancarias debido a los altos requisitos que exigen las entidades. Aunque no parece un escenario cercano, el peligro es que se escape la cotización y el incremento de cuotas genere nuevamente grandes problemas entre deudor y acreedor.
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El resurgimiento se produce en paralelo con el incremento de la oferta de créditos por parte de las entidades financieras, que ofrecen líneas a tasa fija en pesos, en niveles, inclusive, más bajos que durante los últimos años de la convertibilidad, con plazos de hasta diez años. El problema que presentan estos préstamos es que requieren un nivel de ingreso que el deudor en la mayor parte de los casos no está en condiciones de demostrar. En cambio, en el caso de préstamos privados este requisito no existe. Informate más
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