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Con todo, el cierre Merval se mostró mucho más benigno de lo que sucedía en ciertos pasajes y cuando se llegó a tocar mínimos de 903 puntos, originando una merma de 5 por ciento. Esa baja rebasó la caída anterior, situó los pisos todavía más abajo y a punto de perforar los 900, lo que constituye otra señal peligrosa.
Una ilustración que debería poder variar, como para encontrar ciertos pisos confiables y rebotes más consistentes. En Brasil estuvieron en igual signo, algo más leve en el porcentual, pero tirando en la misma dirección: que afecta a los recintos de alto riesgo, sobremanera.
Ese recuperar posterior, más allá de los vendidos recomprados que crean una meseta artificial, es la única carta para suponer que la rueda de hoy resulte más benigna.
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