El nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, cree que la salida del euro de Grecia o de Chipre sería un duro golpe para Europa y pondría en peligro la estabilidad en el sudeste del Mediterráneo. "La eurozona sin Chipre y Grecia sería una amputación del sudeste de Europa", dijo el mandatario en Nicosia, tras un encuentro con el presidente chipriota, Nikos Anastasiades.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los dos países son un factor de estabilidad en la zona oriental del Mediterráneo pese a los actuales problemas financieros. Europa necesita "hoy más que nunca" crecimiento, añadió.
Por otra parte, aclaró que Grecia no está esperando recibir un crédito por parte de Rusia. Al ser interrogado sobre si Atenas lo tiene previsto o lo ha solicitado, Tsipras respondió: "En este momento esa no es una posibilidad". El "único y exclusivo objetivo" de Grecia es cerrar con éxito las negociaciones con sus socios, aseguró.
Tsipras además solicitó que se sustituya a la troika de acreedores compuesta por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. "Sería un gesto maduro y necesario para el desarrollo de Europa", apuntó.
El gobierno alemán, por su parte, subrayó hoy su apoyo a la "troika" de acreedores que controla los programas de ayuda europeos, después de que el Ejecutivo griego anunciara que dejará de cooperar con el grupo.
"No hay motivo para abandonar este mecanismo garantizado" ni indicios de que la Comisión Europea tome en cuenta la posibilidad de distanciarse de él, señaló en Berlín la viceportavoz del gobierno de Angela Merkel, Christiane Wirtz.
En lo que respecta a la crisis en Ucrania, tanto Chipre como Grecia están dispuestas a mediar por la paz, explicó Tsipras. Los dos países aprovecharán sus buenas relaciones con Moscú "para que se tienda el necesario puente entre Europa y Rusia".
La transformación del conflicto en el este de Ucrania en una guerra económica "no tendrá ningún buen resultado para los pueblos de Europa", añadió.
La visita de Tsipras es la primera que hace al extranjero tras su nombramiento y forma parte de una gira que lo llevará luego a Roma, París y Bruselas para tratar de recabar apoyo a su nuevo programa económico. Tanto Atenas como Nicosia han tenido que llevar adelante duras medidas de austeridad a cambio de los millonarios préstamos recibidos de la Unión Europea (UE).
Tsipras viaja a la vez que su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, quien llegó este lunes a Londres para reunirse con su homólogo británico, George Osborne. Su objetivo, al igual que el de Tsipras, es conseguir flexibilizar los términos del rescate griego, de 240.000 millones de euros.
El ministro británico instó a Varoufakis a cumplir sus obligaciones con el programa de rescate, y apuntó que una nueva crisis de la zona euro podría tener consecuencias en la economía global. Osborne llamó al gobierno griego a "actuar responsablemente", aunque admitió que la zona euro también necesita "un plan mejor para el empleo y el crecimiento" . "Está claro que el punto muerto entre Grecia y la eurozona casi se está conviritiendo en el mayor riesgo para la economía global, y es una amenaza creciente para nuestra economía", dijo Osborne tras reunirse con su colega griego.
Ante la visita de Varoufakis, el gobierno de David Cameron, que no forma parte de la zona euro, ya había llamado a Grecia a cumplir las condiciones del programa de rescate. "No ha cambiado la postura por la que se espera que todos los países cumplan con sus obligaciones internacinoales", dijo un portavoz del Cameron.
Durante una escala en París el domingo, Varoufakis aseguró que su país no aceptará más ayuda bajo las actuales condiciones y que espera poder cerrar un nuevo acuerdo a más tardar hasta finales de mayo. Syriza, el partido de Tsipras, ganó las elecciones del 25 de enero en Grecia con la promesa de conseguir una condonación parcial de la deuda griega. Aunque parte de las cargas ya fueron perdonadas en 2012, el país aún debe unos 315.000 millones de euros, un 175 por ciento de su PIB.
Dejá tu comentario