La Unión Industrial Argentina se reunirá hoy con los principales banqueros argentinos para definir la postura común a adoptar en el pacto social. Se trata de un esbozo que seguramente no se plasmaría por completo luego en la firma del acuerdo. Cristina de Kirchner insiste en que éste abarcará una importante cantidad de temas, no sólo precios y salarios. Pero está claro que lo relevante, independientemente del dudoso éxito que tenga, versa sobre esas dos variables. La cumbre de hoy, mantenida en estricta reserva por las partes, será el inicio de una larga serie de reuniones sobre esta iniciativa en la que el matrimonio Kirchner centra amplias esperanzas. En el interín ya todas las partes tomaron sus recaudos, desde colchón de precios hasta exagerados pedidos de aumentos de salarios.
Los dos principales referentes del sector empresario para la discusión del pacto social que se avecina tendrán hoy un encuentro clave: Juan Carlos Lascurain por la Unión Industrial Argentina (UIA) y Jorge Brito por ADEBA (Asociación de Bancos de Capital Privado Nacional) se encontrarán junto con sus principales colaboradores para consensuar posturas antes de sentarse a la mesa de negociación.
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El encuentro fue armado con el mayor de los sigilos para no despertar expectativas ni adelantar conclusiones. Sin embargo, este diario pudo reconstruir las características principales de la convocatoria. «Se trata de una reunión de amigos, nada más», buscaron minimizar algunos de los participantes al asado que se servirá en la casa central de Banco Macro, que preside Brito. Pero otros mostraron más entusiasmo: «Queremos evitar que se repita esta falsa dicotomía entre la industria y la banca. Por eso, es clave que nos pongamos de acuerdo antes de sentarnos a una mesa con el futuro gobierno y (Hugo) Moyano».
Lascurain estará acompañado por el vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, y otros integrantes de la «mesa chica» de la institución. Lo propio sucederá con el presidente de ADEBA. Lo acompañarán el director ejecutivo de la institución, Norberto Peruzzotti, y estarían también Guillermo Cerviño ( Comafi), Jorge Stuart Milne (Patagonia) y Antonio Garcés (Galicia). Al menos para esta cena no fueron invitados representantes de la banca extranjera ni de la pública.
Está cantado que uno de los temas centrales pasará por discutir la conveniencia de crear un gran banco de desarrollo que financie las inversiones del sector productivo, prioritario para la UIA. Claro que las entidades bancarias aún no se expresaron (al menos públicamente) respectode esta propuesta. Uno de los objetivos, por lo que trascendió, será discutir algunos «papers» que en las últimas semanas elaboraron economistas afines al gobierno, pero por pedido conjunto de banqueros e industriales: se trata de Aldo Ferrer y Eduardo Curia, que obviamente avanzaron con propuestas para industrializar a la Argentina y, al mismo tiempo, promover esquemas de financiamiento con bajas tasas de interés. «También le hubiéramos pedido ideas a otra gente muy valiosa como Juan José Llach. Pero todos sabemos cómo pesa el componente ideológico en este gobierno», se defienden los empresarios.
Clave
Tanto la UIA como ADEBA insisten con no limitar el debate que se avecina a una discusión de precios y salarios. Pero saben que será clave limitar las apetencias sindicales para el arranque del año próximo. «Si se aceptan pedidos exagerados del sindicalismo, esto no va aguantar, porque ya hay grandes presiones de costos», advierten en las empresas.
Por supuesto, no podrán pedirle todo al sector sindical.
También habrá reclamos para que se moderen las remarcaciones, que las tarifas de servicios públicos aumenten sólo marginalmente para los hogares y que los bancos cedan con el nivel de las tasas, especialmente para el sector productivo.
En la UIA aseguran que no es el Pacto de la Moncloa implementado en España tras la dictadura franquista el modelo para imitar.
Refieren, en realidad, a los «acuerdos intersectoriales» firmados a mediados de la década del 90, cuando aquel país tenía por delante el desafío de ingresar a la Unión Europea. «Contaron con miles de millones de dólares que le dieron los demás países europeos y aseguraron un horizonte de crecimiento. Nosotros tenemos que conseguir algo similar, pero sin plata», grafican.
La banca también ocupará un rol central en el pacto social. El reclamo de la presidente electa, Cristina de Kirchner, es que las entidades bajen las tasas de interés y, al mismo tiempo, haya más crédito destinado a la producción y a financiar las inversiones. Pero a pesar de los acuerdos firmados con la Casa Rosada antes de las elecciones, el escenario es completamente distinto: las tasas continúan muy elevadas, tanto para el consumo como para la inversión. La inflación y la incertidumbre son hoy los principales factores que atentan contra una reducción del costo del dinero.
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