Hoy va al Senado el ministro Julio De Vido. El Ejecutivo quiere algo que está muy restringido en las legislaciones mundiales: autorización al Poder Ejecutivo para renegociar contratos con empresas privatizadas (aquí las ex públicas) e inclusive disponer aumentos tarifarios. No es autorización común. En Estados Unidos, en definitiva, las tarifas de servicios públicos terminan siendo fijadas por los jueces. Aquí serían sospechosas de coimas y terminaría todo en la Corte. Pero en estas circunstancias de país en crisis terminal, este gobierno -y cualquier gobierno- necesita ese poder porque de ese movimiento de tarifas depende el otorgamiento de créditos internacionales. La tendencia a la demagogia de nuestros legisladores no otorgaría aumentos tarifarios.
Los senadores le plantearán a De Vido algunos cuestionamientos, que surgieron en las reuniones previas, en especial Desde el oficialismo se confirmó que De Vido insistirá en que se respete el texto original y que, a lo sumo,
En la reunión de hoy, De Vido pondrá a prueba su capacidad para persuadir a los senadores, porque será la primera vez que asistirá a una reunión del Congreso desde que asumió la función, aunque de todas formas le toca iniciar las gestiones ante una Cámara que, por ahora, mantiene buenas relaciones con el Ejecutivo. Prueba de ello es que los senadores han votado prácticamente todos los proyectos pedidos por el gobierno, mientras que en Diputados siguen demorados.
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