Recién a partir de 1996, comenzó a observarse una convergencia del dólar y de la inflación en el mercado doméstico, y hacia fines de la década se inició un proceso de mejora de la competitividad por una deflación interna en dólares.
Luego, sin embargo, vinieron la devaluación del euro frente al dólar, la caída del real, en enero de 1999, y finalmente la debacle del peso argentino, en enero de 2002, lo que dejó totalmente fuera de competencia al país.
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