Hoy vence el plazo para inscribirse en la moratoria que permite cancelar todas las deudas impositivas hasta en 10 años y las previsionales en tres. Para el gobierno el llamado se transformó en una buena noticia. Se asegura una recaudación de 200 millones de pesos entre marzo y abril, y prevé que hasta fin de año se aporten unos 50 millones de pesos mensuales. También es el último día para presentar un recurso de amparo contra la pesificación del préstamo garantizado, el que surgió del último canje de la deuda que hizo Domingo Cavallo en noviembre. Las AFJP definirán hoy al mediodía si realizan la presentación judicial para defender a sus afiliados.
Sin prórrogas y con cierta satisfacción por parte del equipo económico por los resultados que aportará a la recaudación, hoy vencerá la moratoria impositiva lanzada para regularizar deudas acumuladas hasta setiembre del año pasado. Según los cálculos previos que se manejan dentro de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en total se reconocerían deudas por más de 4.600 millones de pesos, provenientes de aproximadamente 250.000 personas y empresas que se anotaron en el llamado. Con estos números, esta moratoria superaría tanto en cantidad de personas como en deuda declarada al anterior llamado que José Luis Machinea lanzó en el primer trimestre del '99 cuando asumió como ministro de Economía de Fernando de la Rúa. En ese momento, la moratoria fue de 4.585 millones de pesos (en esa época también dólares) declarados por 179.938 personas. El de Machinea fue un intento fallido, ya que un año y medio después sólo continuaba pagando a tiempo sus cuotas 8 por ciento de los anotados. En realidad, puede decirse que ninguno de los 10 llamados a regularizar deudas impositivas lanzados desde 1990 fue exitoso. Sólo ayudaron a la recaudación en el mes de inscripción al llamado y en los primeros cinco o seis meses de vigencia; para luego ir languideciendo. Los especialistas hablan que para que una moratoria tenga éxito debería ser barata, flexible y ser lanzada en el comienzo de un ciclo expansivo de la economía.
•Piso
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El análisis que hacen los hombres del actual equipo económico no escapa a esta regla. Desde la Secretaría de Hacienda de Oscar Lamberto y desde la AFIP de Alberto Abad se espera que esta moratoria aporte como piso unos 100 millones de pesos en abril (más otros 100 millones de la minimoratoria para regularizar deudas para el período octubre 2001/ febrero 2002); y unos 50 millones de pesos más por las cuotas mensuales hasta fin de año. Con estos resultados, la actual administración se daría por satisfecha.
La moratoria que vence hoy fue preparada por la anterior administración de la AFIP, que comandó el tándem Armando Caro Figueroa/ Horacio Rodríguez Larreta, y fue mantenida durante la gestión Abad que reglamentó el llamado y dispuso dos prórrogas: una para pagar 3 por ciento de anticipo para poder inscribirse y otra para retrasar 5 días el vencimiento.
•Cuotas
A los contribuyentes se les permite con esta moratoria pagar las deudas de todos los impuestos con vencimiento en octubre de 2001 (Ganancias, Bienes Personales, IVA, Ganancia Mínima Presunta, internos y endeudamiento empresario) en hasta 120 cuotas (10 años). En el caso de morosos del sistema previsional, el plan permite un máximo de 36 cuotas (3 años). En ambos casos, el interés mensual es de 0,5 por ciento (6 por ciento anual), y las cuotas mínimas son de 100 pesos o 50 pesos para los autónomos y monotributistas.
Para inscribirse no se exigieron ni garantías ni adelantos de efectivo, salvo 3 por ciento del total de la deuda. La caída del plan se efectivizará cuando los contribuyentes no hayan cumplido con cinco cuotas, pero no necesariamente consecutivas.
El segundo llamado, que está hoy en vigencia, permite cancelar deudas acumuladas entre octubre de 2001 y febrero de 2002. En este caso, el interés también es de 0,5 por ciento, pero se podrá pagar en un máximo de ocho cuotas (mayo-diciembre de 2002).
•Sin "corralito"
Un problema serio para los dos llamados es que las cuotas no podrán pagarse con el dinero que los contribuyentes tengan dentro del «corralito», y la deuda tendrá que afrontarse con el efectivo que se genere mensualmente o desahorrando fondos.
Si bien parece una ironía, siempre se promete lo mismo desde 2000, cuando Erman González lanzó su moratoria; ahora, el equipo de Jorge Remes Lenicov dice que una vez vencida la inscripción para la minimoratoria, no habrá más posibilidades de este tipo de perdones impositivos. El reaseguro que exhibe el actual equipo económico es que ya está redactado un proyecto de ley pedido por el FMI que prohíbe las moratorias, salvo que sean aprobadas por el Congreso Nacional.
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