Seguramente a más de uno de los mencionados dirigentes debe haberle producido envidia (o quizá los haya hecho sentirse inspirado) la unidad monolítica demostrada por el sector empresario brasileño, que contrasta con la división que atraviesa a la UIA desde hace dos años. En lo que hace a los empresarios argentinos, la única reunión formal que mantuvieron fue con la gente de la embajada en Brasil; los funcionarios que comanda
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