El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Hoy en día se habla de boca para fuera sobre la reducción de la pobreza", afirmó Wolfensohn en un auditorio en el que estaban gran parte de los más de mil participantes en la Conferencia, que duró dos días.
Sin embargo, a la hora de la verdad, las palabras no se transforman en acciones, según el Banco Mundial.
Los objetivos principales para el combate contra la pobreza, las llamadas metas del milenio, "no se cumplirán en la mayoría de los países en desarrollo, particularmente en el Africa Subsahariana", advierte la Agenda de Shanghai sobre la Reducción de la Pobreza, divulgada al término de la Conferencia.
Los objetivos, a ser cumplidas para 2015, incluyen reducir la pobreza a la mitad, garantizar la educación primaria para todos los niños del mundo y cortar en dos tercios la mortalidad infantil.
Sin embargo, la ayuda económica para conseguirlos no ha llegado en las cantidades prometidas.
En parte eso es debido a que el mundo está mirando para otro lado. Wolfensohn y otros líderes de países en desarrollo -incluyendo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva- que han participado en la Conferencia se han quejado de que el terrorismo, Irak y la seguridad en general acaparan la agenda mundial.
Enfatizaron que para que exista paz es necesario ocuparse de los 2.800 millones de personas, casi la mitad de la humanidad, que tienen que sobrevivir con menos de 2 dólares al día.
No obstante, aquellos que en especial deberían oír este mensaje estaban ausentes. La gran mayoría de los participantes de la Conferencia eran de países en desarrollo y entre ellos no hubo altos funcionarios de ninguna nación rica.
Preguntado sobre el tema, Wolfensohn replicó que el Banco Mundial había invitado a uno o dos jefes de Estado de países desarrollados -sin identificarlos-, pero éstos se disculparon diciendo que tenían que asistir a la reunión de los países más ricos de Occidente más Rusia (G-8), que se celebrará en Estados Unidos la segunda semana de junio.
La Conferencia basó sus discusiones en unos 70 proyectos de desarrollo de todo el mundo, considerados como modelos de éxito, con el objetivo de aumentar su alcance.
La Agenda de Shanghai detalla una serie de características comunes de todos ellos, como el apoyo de los líderes políticos, la transparencia, la flexibilidad para adaptarse a cambios, la participación de los pobres en la toma de decisiones y la evaluación y control continuo de sus resultados.
El documento también pone en tela de juicio la premisa del dogma neoliberal de que la mejor forma de reducir la pobreza es a través del crecimiento económico y que por ello las medidas a tomar son aquellas que aumenten el Producto Interno Bruto (PIB).
La Agenda de Shanghai recalca que el crecimiento es "clave para la creación de empleo y la reducción de la pobreza", pero no es suficiente para ayudar a los pobres, cuyo bienestar sólo se aumentará con una mejora de la educación, la salud y la infraestructura básica.
Además, como es común en este tipo de conferencias, el documento destaca la importancia de tener éxito en la estancada ronda de Doha de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), cuyo objetivo es reducir las barreras a los intercambios de bienes y servicios en todo el mundo.
La declaración subraya que la mejora del acceso a los mercados y la reducción de los subsidios, "especialmente en áreas clave como la agricultura y las manufacturas que usan gran mano de obra, es algo fundamental para acelerar el progreso hacia las Metas de Desarrollo del Milenio".
Dejá tu comentario