La segunda rueda dio razón a las apariencias del lunes en cuanto a que resultaría una semana muy complicada de acertar en sus giros y por ende de operar en los recintos bursátiles.
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Y la segunda muestra ya confirmó buena parte de ello, en un día donde resurgieron inquietudes hasta por el flanco bélico (con declaraciones de Blair acerca de Irán y los marinos capturados). Esto contribuyó a que casi nadie se animara a salir de sus trincheras, promoviendo desarrollos que tendieron siempre a la depreciación de cotizaciones.
Al culminar los negocios, el Dow presentó caída de 0,6%, el Bovespa se arrimó mucho más a 1% de rebaje, con el Merval jugando a la posición intermedia y 0,80% de merma en su indicador principal. Nada para que cale el miedo, pero comienza a preocupar por lo que puedan resultar saldos pequeños acumulativos: si es que siguen con el signo negativo por delante. El Merval tuvo un mínimo de 2.053 unidades, habiendo llegado a una cima de 2.077 y que era justo el cierre anterior (vale decir, nunca pudo superar lo previo), pasando a un cierre debilitado y con 2.060 puntos de remate de rueda.
Lo más estable
El elemento que más estabilidad demostró resultó el del monto negociado, que estuvo ligeramente debajo de lo hecho el lunes. Esta vez, con casi $ 57 millones de efectivo.
Ledesma, con 3,5% casi, encabezó las bajas mayores; entre las del Merval nuevamente Banco Macro denotó una brecha bajista de magnitud: 2,8%.
El 4% de Alpargatas fue el alza de mayor lucimiento, mientras G. Galicia esta vez no pudo compensar a Tenaris, bajando casi 1% mientras la de Techint acusó 0,3% de caída. Desarrollo que se tornó parejo entre las fuerzas, donde nadie se aventuró demasiado fuera de sus defensas. Tipo la Guerra Mundial de 1914: se balearon desde lejos. Pero algunos ya calaron bayonetas, por las dudas. Y la Bolsa, es el búnker.
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