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Acuerdo con Club de París a u$s 1.000 M de distancia
• Confían en gestión de Alejandro Werner, director del FMI, para que interceda a favor ante Alemania y Japón
Axel Kicillof y Alejandro Werner
Las negociaciones formales comenzarán el próximo 28 de mayo en París, donde concurrirán el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario de Finanzas, Pablo López. Ambos llevarán hasta la capital francesa una propuesta de pagos que, en líneas generales, está ya aceptada por países a los que la Argentina les debe dinero desde el default de 2001. Tal como había adelantado este diario, se habla de un pago al contado de entre u$s 1.000 y u$s 1.500 millones (en un período de 12 meses desde firmado el acuerdo), y un plan de liquidaciones anuales o semestrales decrecientes de entre u$s 2.000 a 1.500 millones de dólares. Además, hay acuerdo con los estados acreedores en que los pagos dependerían (y podrían hasta acelerarse) al ritmo de la llegada de inversiones de empresas provenientes de esos países. Las posibilidades más factibles son que se concrete la llegada de empresas de la Unión Europea (UE), que podrían acceder inmediatamente después de firmados los acuerdos con el Club de París, a préstamos a una tasa de interés del 2% anual provenientes de los fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Desde Buenos Aires se asegura que estos puntos de acuerdo son los fundamentales para que las negociaciones del 28 de mayo sean exitosas. "En definitiva, el compromiso es que vamos a pagar", aseguraba ayer a este diario una fuente oficial. Ésta confiaba, además, en que habrá solución con los dos capítulos que separan la firma del acuerdo. El más importante es la intervención, o no, del FMI. Según la fuente, "no hay posibilidades que haya intervención o incidencia del Fondo. Sabemos que una inspección prevista en el artículo IV será negativa para el país, y no estamos ni política ni económicamente dispuestos a aceptarlo". Según datos surgidos ayer de una embajada europea en el país, la no intervención del FMI es prácticamente avalada por la mayoría de los estados miembros del Club de París. Incluso se habla que Alemania, que aún sostiene que el Fondo debe estar presente, podría dejar de lado esta posición si hay coincidencia en el resto de los estados europeos. El problema, se afirmaba en la delegación diplomática, está en Japón, país al que se le adeuda un 30% del total del dinero que se le debe pagar al organismo, pasivo, que llegaría a los u$s 2.800 millones. De las posibilidades de convencer al Gobierno nipón estarán concentradas las probabilidades de éxito de las negociaciones.
En Buenos Aires se confía en una conversación que Kicillof mantuvo con Alejandro Werner en Washington, en la última reunión de primavera del FMI, donde el funcionario del FMI le habría prometido que si la situación llegaba a un extremo peligroso de una caída del acuerdo, éste podría intervenir para asegurar que el Fondo avalaba las gestiones sin intervención del organismo financiero internacional.
El segundo capítulo que separa a las partes es el monto de la deuda. Desde el Club de París se empieza a calcular a partir de diciembre de 2001, momento de caída en default. Desde la Argentina, la medición comenzará en 2004, cuando formalmente las partes reconocieron la caída del acuerdo vigente. La diferencia entre ambas mediciones es de aproximadamente u$s 1.000 millones (u$s 10.100 contra u$s 9.100 millones), y la fuente argentina afirma que "se podría partir la diferencia".
Además de Alemania y Japón (que suman más del 50% de la deuda total), el país le debe dinero a Holanda, los Estados Unido, Italia, España, Suiza, Canadá, Francia, Gran Bretaña y Austria. A éstos se suman Suecia, Dinamarca, Bélgica, Finlandia e Israel, para completar la lista de los 19 países que integran el organismo internacional.


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