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Adiós al cineasta italiano Carlo Lizzani
Carlo Lizzani, un histórico de la pantalla italiana, se suicidó a los 90 años el sábado en Roma.
Miembro de la Resistencia durante la guerra, Lizzani entró al cine como actor de "Il sole sorge ancora" y asistente de "Caza trágica" "Alemania año cero" y "El molino del Po".
En 1948 inició una serie de cortos documentales ("Togliatti é ritornato", sobre el líder comunista Palmiro Togliatti, "Viaggio al Sud", etc.). En 1951 debutó en el largometraje con "Achtung! Banditi!", acá estrenado como "La rebelde", con Gina Lollobrigida.
Le siguieron, entre otros títulos, "Infierno en el suburbio", "Crónica de pobres amantes", sobre novela de Vasco Pratolini, "El proceso de Verona", la comedia "Han robado a un vigilante", con Nino Manfredi, "Amor y rabia", "Bandidos en Milán", "Roma bene", "Turín negra", "Mussolini último acto" (acá demorada por la censura), "Fontamara" y el excelente "Celuloide", 1996, donde evocó las condiciones de rodaje del clásico neorrealista "Roma, ciudad abierta".
Hizo también western-spaghetti como "Requiescant", con Pier Paolo Pasolini como sepulturero, una versión italiana de "El jorobado de Notre Dame", buenos documentales sobre Luchino Visconti, Roberto Rossellini y Giuseppe De Santis, etc. y siguió filmando hasta 2011. Entre 1979 y 1982 dirigió el Festival de Venecia, y en 2002 interpretó al polémico Pio XII en el telefilm "Papa Giovanni", sobre Juan XXIII.
Calificado escritor, publicó en 1998 "Attraverso il Novecento", recopilación de sus anécdotas y notas sueltas, y en 2007 su autobiografía, "Il mio lungo viaggio nel secolo breve". Su último trabajo fue el guión de "Non eravamo solo ladri di biciclette" (no éramos solo ladrones de bicicletas), documental que se presentó en setiembre último en el Festival de Venecia, y probablemente se vea en noviembre en Mar del Plata.

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