Adiós a Flor Caterina

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Una joven y talentosa artista murió en Rosario, a los 27 años, cuando el catastrófico estallido de gas que enlutó a esa ciudad provocó el derrumbe del edificio donde vivía. Flor Caterina era integrante del colectivo artístico santafesino La Herrmana Favorita, y junto a Ángeles Ascúa y Matías Pepe conquistaron al público porteño en diciembre del año pasado con la muestra «Kubista», en la galería porteña Daniel Abate.

Caterina, Ascúa y Pepe explicaron entonces las características especiales del grupo: el respeto por la estructura rizomática y la ausencia de jerarquías. Aclararon, además, que la producción del equipo tendía a borrar fronteras entre los campos del arte, la estética, el saber intelectual y, finalmente, la vida. Con esta filosofía diseñaron los estupendos atuendos inspirados en el cubismo que estrenaron en el vernissage. En Praga, contaron, habían encontraron la versión local del movimiento. «Con sorpresa y fascinación descubrimos el cubismo checo. Fue un encuentro tan hermoso que lo comparamos con un alunizaje. Así, en medio del exceso ornamental del centro antiguo, apareció una tienda cubista».

A partir de ese momento, los santafesinos comenzaron a investigar a los arquitectos checos que entre 1910 y 1914, antes de que se fundara la Escuela Bauhaus (1919), se unieron para elaborar una serie de objetos para la vida diaria. «Los checos adaptaron los principios cubistas para llevarlos a la vida cotidiana: puntas filosas, planos de corte, formas cristalinas, muebles repletos de energía, objetos decorativos dinamizados con líneas negras, duras, escuetas, crudas, austeras», concluyen los artistas. La muestra consistía en las imágenes que documentan el cubismo checo y en una gran construcción de madera..

Los miembros de la La Herrmana Favorita expresaban la pretensión romántica de «refundar el cubismo», el deseo de traerlo de vuelta al presente. Con este fin, los tres artistas convocaban la fe «locamente comprometidos» en un movimiento que pretendió cambiar no sólo el arte sino, además, la vida.

A.M.Q.

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