26 de diciembre 2011 - 00:00

Adiós a Rodolfo Mórtola

Mórtola, director de fotografía de Torre Nilsson y Favio, dirigió «El dueño del sol», con Alfredo Alcón, y acaba de terminar un nuevo film.
Mórtola, director de fotografía de Torre Nilsson y Favio, dirigió «El dueño del sol», con Alfredo Alcón, y acaba de terminar un nuevo film.
Muchas veces, la escena bellísima que nos ha impresionado no es mérito exclusivo del director, sino de su asistente. Uno de esos asistentes, el más famoso, exquisito y querido de nuestro cine, murió el viernes, víspera de Navidad: Rodolfo Mórtola, mano derecha de Leopoldo Torre Nilsson y Leonardo Favio.

Su última aparición pública fue en la reciente entrega de los premios Sur, donde se lo vio feliz de haber terminado su segunda película como director, pero también más cansado de lo habitual, y con evidentes problemas circulatorios. Nacido en Bella Vista, Corrientes, y formado en Buenos Aires, Mórtola se inició en Jujuy como miembro de la troupe de «Soluna» (Marcos Madanes, 1969), fantasía inspirada en texto de Miguel Angel Asturias y salvada por la fotografía de Pierre Renoir. Siguió con «Los herederos» (David Stivel, 1970, con todo el Clan Stivel en el elenco), y se afianzó junto a Torre

Nilsson
, de quien fue asistente y en varias ocasiones también coguionista, desde «Güemes, la tierra en armas» (1971) hasta «Piedra libre» (1976), cuando el realizador ya estaba enfermo.

Rodolfo Mórtola también fue asistente de Fernando Ayala, Juan Carlos Desanzo y otros directores de variado mérito (a algunos, sinceramente, les salvó la película), hizo su propia experiencia como director con «El dueño del sol» (1987) una obra de aliento torrenilssiano que le llevó los ahorros, y se lució para siempre como asistente y director de arte de Leonardo Favio en «Gatica el mono» (1993) y «Aniceto» (2008), que fue su último trabajo por un largo tiempo.

Una anécdota lo pinta de cuerpo entero. En «Gatica», Eva Perón agoniza con una santificadora luz de fondo, como símbolo de su paso a la eternidad. Es un plano bellísimo, que emociona a cualquiera. Pero la idea no es del peronista Favio. Se la sugirió Mórtola, y tuvo que insistir: «Hacé una medallita». Lo gracioso es que Mortola era radical.

Paraná Sendrós

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