"Hay una mejoría gradual de nuestra economía que empezó en 2013, en sintonía con la recuperación de la economía mundial. Fue la mayor crisis del capitalismo en los últimos años, pero la buena noticia es que ya estamos saliendo de la crisis", expresó el miércoles.
No obstante, advirtió que la recuperación no será inmediata: "Hay una transición dolorosa para todos los países".
"Incluso Estados Unidos tuvo un crecimiento modesto, del 1,9% el año pasado. Y ni hablar de Europa: la Unión Europea registró una retracción del 4% en 2013. Los países emergentes también sufrieron en razón de esa atrofia de la economía. Hasta en un país dinámico como es China hubo una desaceleración", expresó.
En su alocución, Mantega defendió la política económica adoptada por el Gobierno brasileño para hacer frente a la crisis global, y sostuvo que, gracias a las medidas de concesión de subsidios para estimular la inversión y el consumo, el país logró mantener el proceso de reducción de las tasas de desempleo y seguir con los programas de combate a la pobreza.
"No todos los modelos logran esto. No hubo deterioro del nivel de vida de los trabajadores durante la crisis, y el ingreso promedio crece más que el mismo Producto Bruto Interno: las condiciones de vida de las familias han mejorado", argumentó.
Al comentar la rebaja de la nota de riesgo de Brasil anunciada recientemente por la agencia Standard & Poor's, el ministro sostuvo que esta decisión no fue avalada por otras calificadoras. "La consecuencia de la rebaja fue nula en lo que se refiere a la reacción del mercado".
La situación de la economía, caracterizada hoy por un bajo crecimiento (se espera alrededor de un 2% para todo el año) y una inflación creciente (se aproxima ya al 6,5%), será crucial en el resultado de las elecciones presidenciales de octubre.
Este deterioro, que viene de años anteriores, se conjuga con una serie de escándalos en la petrolera controlada por el Estado, Petrobras, y repercute en una sensible caída de la intención de voto de la presidenta Dilma Rousseff, quien buscará la reelección.
Lo que ocurra durante el Mundial, ya sea en lo que hace a la organización como a la posibilidad de que grupos que rechazan las políticas del Gobierno realicen visibles actos de protesta (ver nota aparte), también influirá en la campaña.
Todas las encuestas, sin embargo, la ubican aún en el primer lugar, pero no le otorgan posibilidades de evitar un balotaje con el socialdemócrata promercado Aécio Neves. También por el momento la candidata del Partido de los Trabajadores se impone en ese escenario, pero por un margen más estrecho que hace algunos meses.
Esta situación hace que sobrevuele la posibilidad de una candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva, más popular que Rousseff, pese a que el exmandatario ha desmentido en varias ocasiones cualquier aspiración.
| Agencia DPA y Ámbito Financiero |


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