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Advierte FMI sobre fallo adverso
El Tribunal de Apelaciones de Nueva York debe dirimir en breve si acepta una propuesta argentina para solventar las demandas de dos fondos especulativos de inversión, que rechazaron la reestructuración de la deuda propuesta por Buenos Aires, y que exigen que se les pague en su totalidad el capital e intereses de los bonos que compraron. Los expertos del FMI consideran que si los fondos demandantes obtienen una sentencia favorable, eso "probablemente desalentará a los acreedores de participar en una reestructuración voluntaria" si se diera el caso en el futuro.
Al dictar pagos retroactivos, la Justicia estadounidense pondría en peligro todo el equilibrio entre los acreedores de un país, que cuando entran en una renegociación de deuda lo hacen en pie de igualdad, aduce el Fondo.
El caso "puede poner en riesgo los procesos de reestructuración de la deuda" que enfrentan crecientes problemas en la escena internacional, tras los casos de Grecia en 2012 o Belice y Jamaica este año.
Thomas Griesa había fallado en noviembre del año pasado en contra del país, obligandolo a abonar a los fondos NML Elliot de Paul Singer, Aurelius y Olifant entre otros, unos u$s 1.470 millones de capital e intereses; embargando el pago de un vencimiento del Boden 2015.
El caso pasó a segunda instancia donde la Cámara dejó de lado esa obligación, al menos hasta resolver la cuestión de fondo. En el medio Argentina ofreció una tercera reapertura del canje de deuda; cuestión que ahora debe fallar la Cámara como aceptable o no.
El FMI no se había pronunciado abiertamente sobre el tema, pero su ex número dos, Anne Krueger, se presentó como "amiga de la Cámara" a favor de una solución negociada y en contra de los fondos buitre, en un escrito donde paradójicamente nunca mencionó a la Argentina por su nombre.
En la misma posición también se pronunciaron el Gobierno de los Estados Unidos, el Tesoro norteamericano, los bancos de Wall Street, la Reserva de Nueva York, el Banco of New York Mellon, las agencias de clearing de New York y varios grupos de bonistas que aceptaron el canje y que argumentan que si se fallara a favor de los holdouts y en contra de la Argentina perjudicaría tanto al país como a sus intereses y al mercado norteamericano como fuente de emisión de deuda soberana.
La posición favorable del FMI se conoce además en uno de los peores momentos de su relación con el Gobierno de Cristina de Kirchner, luego de que en febrero el directorio del Fondo sancionara a la Argentina con una moción de censura.


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