Pese a que los costos de financiamiento de Roma han caído a la mitad desde noviembre del 2011, cuando el país estaba en el centro de la crisis de deuda de la zona euro, su economía está en problemas y se necesita una terapia de shock, sostuvo el exfuncionario.
"Italia está en una situación dramática. Necesita medidas no convencionales para cambiar radicalmente la manera en que se desempeñan el país y su economía", agregó Bini Smaghi, quien dejó el BCE el año pasado, en los márgenes de una conferencia en Milán.
La tercera mayor economía de la zona euro atraviesa su peor recesión en 20 años y no se espera que comience a crecer como mínimo hasta el segundo semestre de 2013.
Cerca de cuatro de cada 10 italianos jóvenes están desempleados, mientras que las compañías tienen dificultades para obtener financiamiento de los bancos y la incertidumbre política desalienta las inversiones.
En esta situación, Italia debería pedir un programa de ayuda preventivo, similar al que sus socios internacionales le ofrecieron en 2011 y 2012, según Bini Smaghi.
"Si el nuevo Gobierno pide ayuda internacional se debería negociar un plan de reformas atrevido, y esto reduciría de forma drástica la incertidumbre a mediano plazo", remarcó.
Sin un plan de reforma vinculante, la frágil coalición de centroderecha podría tener que retrasar las reformas hasta que se vea forzada por un cambio de rumbo de los mercados hacia duras medidas de austeridad, señaló.
| Agencia Reuters |


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