La quimioterapia monetaria aplicada por el Banco Central deja en claro que el objetivo es mantener a raya al dólar en pos de desacelerar la tasa de inflación y anclar las expectativas. Por lo menos, hasta que se aclare, el panorama electoral. Es cierto que hace estragos sobre la economía real pero, por ahora, el nivel de actividad no es prioridad electoral.
Sin embargo han surgido recientemente algunos datos deberían inquietar al equipo económico y a los hacedores de la campaña oficial. Es que según un sondeo entre entidades privadas consultadas por este diario la demanda de dólares del público minorista sigue creciendo, leve, pero sostenida. Sin embargo, el balance entre compra y venta de billetes en bancos resultaría neutro. Es decir que por efecto “des-canuto” (venta de dólares atesorados) y recesión, los pequeños ahorristas siguen comprando dólares pero hay un flujo de oferta privada que empareja la demanda. Pero por otro lado, las entidades también reconocen que en los últimos días, previo al anuncio de que el FMI dejará vender u$s9.600 millones al Tesoro, la tendencia era que había más cancelaciones de depósitos a plazo fijo que renovaciones. Y esto ya lo muestran los datos oficiales del BCRA que al 14 de marzo dan cuenta que el stock de depósitos privados en pesos a plazo fijo caen entre 0,5 y 0,7% mensual. Claro que aún la comparación interanual resulta altamente positiva porque crecen a un ritmo del 68% interanual. A modo de referencia hoy el promedio mensual es de $1.101.147 millones cuando un año atrás era de $540.744 millones. Pero cabe recordar que se viene de un período de alto crecimiento, donde en diciembre lo hicieron al 3,9% mensual, luego en enero al 9,8% y en febrero al 6,9%. De continuar la tendencia de la primera quincena sería un importante freno al crecimiento de los plazos fijos privados en pesos.
Los que si están andando mejor son los plazos fijos ajustables por inflación que desde la segunda quincena de febrero muestran signos de haber revivido, ante el recrudecimiento de los datos de inflación. En diciembre habían caído más de 10% mensual, en enero casi 38% mensual y en febrero apenas cayeron 0,3%. Ahora en marzo, crecen al 62% mensual. Esto refleja, por un lado que estos ahorristas tienen la expectativa de que la inflación seguirá alta por los próximos meses y por otro, que también continuará la seudo pax cambiaria.
Por lo pronto, en los últimos días de la semana pasada de observó cierta reacción de la banca privada en términos de los rendimientos ofrecidos a los pequeños y medianos ahorristas. Hubo un primer ajuste, casi insignificante, cuando la tasa de las Leliq trepó a 59% de 100 a 150 puntos en las tasas pasivas por colocaciones de más de $100.000 a 30 días. Pero luego cuando la tasa de referencia ya se ubicó, cómodamente, por encima del 60% aceleraron la suba de las tasas pasivas. Y ya al acercarse al 64% los bancos elevaron las tasas de plazo fijo a más del 40% anual. Aun así este spread sigue alto, en niveles de más de 23 puntos. Habrá que esperar, por un lado, si los bancos mejorar todavía más las tasas pasivas y, por otro lado si los ahorristas se sienten seducidos y vuelven a apostar al carry trade. Si los plazos fijos dejan de crecer es una luz amarilla. Y si lo hacen a pesar de que suben las tasas, una señal de alerta.
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